Fútbol, igualito que el Fonacide

El 28 de octubre del año pasado publiqué un artículo titulado “Destapar la caja de Pandora del Fútbol”, que ahora, con todo lo que está saliendo a luz, debí titular “Destapar la olla podrida del fútbol”. Al recordar este artículo no busco eso de “yo dije luego”, sino solo quiero indicar que hay una sospecha de larga data acerca de la corrupción que corroe el fútbol y que se mantiene celosamente guardada bajo siete candados con la excusa de que se trata de una actividad privada que no puede ser auditada por las autoridades ni por los aficionados. Los dirigentes dirán: ¿qué tienen que ver los aficionados, si la mayor parte del dinero para mantener al fútbol proviene de la publicidad, de los espónsores y de los derechos televisivos? Olvidan que los espónsores que quieren vender sus productos y los canales de TV no hubieran comprado los derechos si no supieran que millones de aficionados en el Paraguay y en el mundo entero compran sus televisores y pagan sus abonos para suscribirse a los canales, entre otras cosas, para ver su deporte favorito. Así nomás es. De modo que no nos vengan a decir, sobre todo ahora que cayó el velo que cubría una desbordante corrupción, que se trata de un negocio privado que no tiene por qué abrirse al escrutinio público. Gracias a este destape, nos enteramos, por ejemplo, de que la Conmebol disfrutaba ¡de inmunidad!, una figura que hoy se utiliza para tener “impunidad”.

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Las sospechas sobre los malos manejos en el fútbol paraguayo siempre existieron, y no solamente de parte de la prensa. Algunos dirigentes corajudos también las formularon en ocasiones, como José Medina Sagalés, quien en julio del 2010 le reclamó rendición de cuentas al entonces titular del Departamento de Selección y hoy presidente del Paraguay, Horacio Cartes. “El Departamento de Selección nunca rindió cuentas. Se perdieron 109.000 dólares … y nunca nadie dijo nada”, decía.

Si los dirigentes paraguayos afirman hoy que son tan transparentes, deben exhibir sin problema alguno los contratos firmados con los espónsores y los derechos de televisación de los partidos locales e internacionales, entre otros asuntos que se manejan como “secretos de Estado”.

Yo quiero conocer algo más: los montos distribuidos, con la documentación respaldatoria, entre los diferentes clubes, de todas las categorías. Estoy más que seguro que aquí nos encontraremos con otro Fonacide: dinero que no llegó a destino, obras supuestamente financiadas y no construidas, montos que no cuentan con documentos respaldatorios de su uso, y otros escandaletes más.

Sería interesantísimo conocer estos montos, ya que con base en ellos los propios asociados de los distintos clubes pueden indagar sobre su uso, y así como sucedió con el Fonacide, ir denunciando los fatos que con seguridad irán surgiendo. Al igual que las autoridades de la APF, los dirigentes de todos los clubes, incluyendo a aquellos de las categorías menores a quienes también les alcanza el derrame del dinero, tienen la obligación de rendir cuentas de lo que recibieron en nombre del más popular deporte de nuestro país.

Así, pues, será saludable que los dirigentes de la APF, incluyendo a Juan Ángel Napout, hoy titular de la Conmebol y nada menos que vicepresidente de la FIFA, comiencen a proporcionar, detalle por detalle, en qué se invirtieron los 15 millones de dólares que le redituó al fútbol paraguayo su participación en el Mundial Sudáfrica 2010.

Los dirigentes contestan con frecuencia que “allí están todos los comprobantes”, “todo está en orden” y otras frases hechas, o contraatacan con respuestas que quieren desviar la atención y que solo vuelven más sospechosas sus actitudes.

El escándalo ya tumbó al dirigente más poderoso del fútbol mundial, Joseph Blatter. No sabemos si se retiró en un arranque de dignidad o porque las investigaciones sobre los sobornos lo pusieron entre la espada y la pared. Lo cierto es que si continuaba en el cargo, su credibilidad ya iba a ser nula. Al igual que la de Napout y la del propio titular actual de la APF, Alejandro Domínguez, ambos pertenecientes a la misma rosca que maneja nuestro fútbol desde hace bastante tiempo, por lo que un paso al costado de ambos le vendrá también muy bien al principal deporte paraguayo.

Por de pronto, lo que pueden hacer es exhibir los números... y los documentos probatorios. Ojalá no se cumpla mi temor y no nos encontremos con otro Fonacide.

cespedes@abc.com.py

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