01 de julio de 2007 - 09:07
Gloria a la alegría luqueña
Este artículo tiene 18 años de antigüedad Todo indica que el disparaterío ha llegado para quedarse. Se ha convertido en una especie de segunda naturaleza del Paraguay, en algo consustancial con la patria, así como la niebla de Londres, la nieve de Moscú, el mal de las alturas en La Paz, el calor en Ciudad de Panamá, los canales de Venecia, el smog de San Pablo y los tulipanes de Amsterdam. Ahora que comienza a arreciar la campaña política, lo veremos elevarse a la altura del Himalaya, dominando todo el paisaje nacional.