Historia del acueducto

Este artículo tiene 12 años de antigüedad

Estamos ante la realidad de la construcción del acueducto en el Chaco Central. El primer acueducto para la región. Ya están llegando a nuestro país las primeras tuberías para ser tendidas entre Puerto La Victoria (Puerto Casado) y Loma Plata (200 km). Esto se concretó gracias a la sensibilidad del gobierno actual. Hasta nos parece mentira la concreción de un sueño tan largamente acariciado. Lo soñamos desde 1967 en que personalmente llevamos la idea a las oficinas de Naciones Unidas en Nueva York, en ocasión de la Primera Conferencia Internacional de Agua para la Paz desarrollada en Washington DC.

Allí planteamos su necesidad para el Chaco, dado el acuciante problema del agua potable para indígenas y colonos. Al principio pensábamos en agua para riego, pero nos hicieron comprender que para riego había un límite económico (máximo 30 km de extensión). Además los menonitas nos dijeron que agua para riego no necesitaban, puesto que con un buen manejo de suelos logran mantener la humedad de los mismos y las cosechas son buenísimas. Y cuando planteamos el agua para indígenas, colonos e industrias, nos dijeron era más práctico, más barato y más rápido una investigación de agua subterránea porque la solución podría estar en el mismo sitio de la necesidad. Nos rendimos ante esta lógica irrebatible.

Comenzamos un programa de investigación de agua subterránea con equipos de perforación, laboratorio de análisis químico, vehículos, repuestos y mil cosas más provistos por Naciones Unidas. Acordamos con el Dr. Antonio Masulli Fúster, Decano del Instituto de Ciencias Básicas de la Universidad Nacional de Asunción, la creación de la carrera de geología que no existía en el Paraguay. El Geological Survey, de Reston, Virginia, EE.UU. de América se puso a nuestra entera disposición como consultores. El Gobierno de la República Federativa del Brasil nos facilitó doce becas para un curso de un año para la formación de hidrólogos de mando medio. La Misión Militar Técnica Argentina nos ayudó en la formación de técnicos militares especializados en potabilización de agua. Nos fue muy bien. Encontramos en muchas zonas agua potable, aunque no en el Chaco Central y volvimos a la idea del acueducto para esta parte de la región y, en el año 1996, publicamos en las columnas de este mismo diario una serie de cuatro notas con el perfil del proyecto de acueducto elaborado por nosotros mismos.

Han transcurrido 17 años desde entonces y hoy estamos viviendo la concreción de nuestro sueño hecho realidad. Inconvenientes no faltaron. Hasta soportamos la barbaridad de que el gobierno de Fernando Lugo decretara la prohibición para el capital privado de construir acueductos en el Chaco porque “el agua era un bien social”.

Pero lo más necio fue cuando la politiquería decidió que el Gobierno nacional se pusiera a organizar el proyecto Acueducto. Inventar la bicicleta que ya estaba inventada. Se perdieron unos 10 años preciosos, y miles de millones de guaraníes, previstos anualmente en el Presupuesto General de la Nación, se fueron a un agujero negro sin que resultara absolutamente nada. En fin, todo terminó y el primer acueducto para el Chaco está en construcción. Ahora solo queda por ver: 1) Si está prevista la planta de potabilización de agua, porque en un acueducto de gran longitud, como es este, no se puede bombear agua cruda. Se inutilizaría en dos o tres años. 2) Cómo y quién lo va a administrar. Ya sabemos lo que pasa en nuestro país con la administración pública.