Iglesia fundada por Cristo

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El Evangelio muestra la pesquisa que Jesús hizo acerca de su persona y, después de la respuesta de Pedro, afirmando ser Él el Mesías, Hijo del Dios vivo, el Señor proclamó: “Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder de la muerte no prevalecerá contra ella”.

Jesús quiso fundar la Iglesia como un acto consciente de su voluntad, de modo que ella no es una casualidad con fines organizativos. Jesús fundó solamente una Iglesia, que subsiste en la Iglesia católica, es gobernada por el sucesor de Pedro, aunque fuera de ella puedan encontrarse elementos de santificación y de verdad, que impelen hacia la unidad católica, como nos aclara el Concilio Vaticano.

Únicamente Jesús es la luz de los pueblos, el camino que nos lleva al Padre y aquel que nos envía el Espíritu que sana y santifica. Podemos comparar: Él es como el Sol y la Iglesia como la luna, cuya luz no es propia, sino que refleja la luz del Sol.

Jesús puso los fundamentos de su Iglesia y la lanzó al mundo para anunciar el Evangelio y hacer crecer su reino, que significa un nuevo tipo de relaciones humanas, donde se deja de lado el egoísmo, para manifestar la donación de sí mismo, a ejemplo del fundador de la Iglesia.

Los católicos tendrían que vivir de manera más intensa su gratitud por pertenecer a la Iglesia de Jesucristo, por el privilegio de ser bautizado, de escuchar su Palabra y de recibir un trabajo encomendado por el mismo Señor: hay que cooperar con Él, que sigue cuidando de sus fieles todos los días.

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Además, la promesa segura de que un día irán a disfrutar de la felicidad plena en la Iglesia del cielo, como resucitados y victoriosos.

No solo la gratitud, sino también la alegría, pues en la Iglesia recibimos el perdón de nuestros pecados en la Confesión, alimentamos nuestro amor en la Eucaristía y festejamos al compartir con los hermanos.

Los católicos deben ver su Iglesia como Madre, que genera para la fe y consuela en los momentos en que recibimos algunos golpes de la vida.

Asimismo, ella es Maestra que enseña el camino para ser más fiel a Jesucristo, que inculca valores morales, evitando que uno sea víctima de tantos pensamientos idiotas que circulan por ahí y expresan el poder de la muerte que, sin embargo, no prevalecerán contra ella.

Hoy, siglo XXI, con su vida haga brillar la virtud que le parece estar faltando en la Iglesia fundada por Cristo Jesús.

Paz y bien.

hnojoemar@gmail.com