La edad de la inocencia

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Los niños, con la inocencia, la imaginación (a veces desbordada) y la espontaneidad que llevan consigo, ponen la cuota de alegría, de humor, de motivación en la casa o en dondequiera que se encuentren. Ellos no tienen malicia. Dicen -simple y llanamente- lo que sienten y muchísimas veces nos sorprenden con sus geniales ocurrencias. Estar en compañía de un niño, "charlar" con él o seguirle la corriente puede resultar entretenido, placentero y saludable.