Ni por el hecho de ser una zona muy productiva en agricultura y ganadería fue tenida en cuenta en época de la dictadura de Alfredo Stroessner. Siempre estuvo “marcada” por ser cuna del liberalismo paraguayo.
En época del stronismo, por la falta de camino, las mujeres morían al parir cuando eran trasladas en carretas hacia los centros asistenciales. Su condición de comunidad aislada fue aprovechada para convertirla en zona de confinamiento de quienes no se arrodillaban ante el dictador.
Ahora, 225 años después de haber sido formada la zona urbana con el traslado del oratorio de la antigua Costa Capilla Tuya, la población por fin se asoma hacia la ventana del desarrollo. La administración de la intendenta liberal, Ana Aponte, con el apoyo de la mayoría de ediles de distintos partidos y el esfuerzo mancomunado de los habitantes, está logrando cambiar el rostro de la otrora comunidad olvidada.
Se proyecta como una ciudad floreciente con concreciones de importantes obras, como el asfaltado del tramo de 30 kilómetros, que une al distrito con Ybycuí. El pavimentado del trayecto facilitará la comunicación con Asunción.
El reclamo unánime es la construcción de un puente de hormigón sobre río Tebicuary para unir a la localidad con Caazapá e Itapúa. Con la obra, el distrito se convertirá en un polo de desarrollo de la región.
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