Monedas malditas

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La llave que olvidamos en la puerta o un objeto precioso que dejamos caer sobre el aparador sin darnos cuenta son algunos de los síntomas de que estamos con los nervios enojados. Muchas cosas hacen que nuestra salud nerviosa se vaya deshilando: aquellas ropas sucias, amontonadas hace más de una semana, en un rincón del placard; y el tiempo, siempre la falta de tiempo para lavarlas.