Para alquilar balcones

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La política paraguaya empieza a dar sacudones trágicos. Debe tomarse en cuenta que los políticos que nos gobiernan no asumen sus discursos.Sus palabras no salen de su conciencia, sino de su inconciencia, frecuentemente. A la hora de dirigirse al pueblo y a la prensa fungen de patriotas, de hombres comprometidos con la lucha contra la miseria, contra la corrupción, pero lejos están de involucrarse en los problemas reales, concretos, que estrujan –fuertemente– al país. Es tan fácil decir apasionadas palabras, prometer esto, aquello, lo otro, atacar a los demás, darse por ofendido cuando a uno se lo acusa de inepto o de corrupto. Se ha montado una comedia política en el Paraguay. Es para alquilar balcones, la cosa, lectores amables y llorar y reír al mismo tiempo.