¿Por qué se consumen drogas?

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Pensando con frialdad parece poco racional que haya personas que consumen drogas, sabiendo que muchas de ellas hacen daño grave e irreversible, además son caras y no es fácil adquirirlas. Por otra parte, hemos aprendido en la vida, que no siempre hacemos lo razonable. Los motivos de nuestros comportamientos suelen ser complejos.

Hay muchas investigaciones sobre los motivos por los que se consumen drogas. Unos estudian los motivos que proceden de ambientes y presiones sociales, por ejemplo, “amigos” que invitan e insisten argumentando el placer que producen; en otros casos es la presión para pertenecer al grupo y no sentirse ridiculizados y marginados.

Otras investigaciones descubren motivaciones en el contexto familiar. Cuando los padres son consumidores, frecuentemente los hijos terminan siéndolo. Las crisis familiares, la violencia en el hogar sobre todo entre el padre y la madre, crea un clima que favorece la búsqueda de la droga como medio de evasión de la frustración y el sufrimiento. Influye también la pobreza de relaciones afectivas, si los padres abandonan a sus hijos con carencias afectivas y volcando su interés en trabajo, negocios, amistades, política…, mucho más que en los hijos.

También hay investigaciones que encuentran motivación del consumo en la propaganda sobre la presunta intrascendencia o menor importancia del consumo de las drogas y el placer que producen, la permisividad del consumo de las mismas en otros contextos, presuntamente liberados y progresistas. La difusión de opiniones de quienes promueven la legalización y despenalización, pretendiendo algo que todavía no se ha logrado en ninguno de los países donde se ha legalizado y despenalizado la producción, comercialización y consumo de las drogas.

Pero tanto los factores sociales, como los familiares, distintas formas de persuasión y marketing favorable a las drogas, la posibilidad de acceso a las mismas y la legalización son factores que según los investigadores contribuyen a promover el consumo, pero la verdad es que al fin la decisión del consumo o del rechazo de la droga está en cada persona, porque siendo comunes y externos todos esos factores, hay ciudadanos que caen en el consumo y la dependencia y hay ciudadanos que no caen en ello.

En mi opinión es en el mundo interior de los consumidores donde hay que investigar la motivación profunda y última del consumo. El consumidor, como dice el psiquiatra Dr. José Arias, “busca sustancias que le permitan la modificación artificial de sus estados afectivos (búsqueda de placer, aplacamiento del dolor y el malestar angustioso ligado a lo impredecible y al, para algunos, sin-sentido de la vida)”.

Es del estado afectivo, del ámbito afectivo personal de donde surge la energía que mueve al consumo. Son muchos los factores personales que pueden influir en la decisión de consumir la droga. La droga se presenta como un camino para escaparse de problemas de enfermedad, dolor, sufrimiento, frustración mantenida, sentimiento de soledad, fracasos afectivos, estados depresivos, excesiva baja autoestima, vacío interior, etc.

Al consumir la droga los consumidores entran en un estado artificial de euforia, de sensaciones relajantes liberadoras de tensiones, de un placer envolvente alienante que les aleja de vivencias negativas.

Salvo en casos de medicación, lo dramático es que inmediatamente después, en cuanto pasa el efecto de la droga, que dura muy poco tiempo, se produce el boomerang con la vuelta a un estado interno peor que el que tenían antes y que quisieron eliminar con un medio totalmente inadecuado, porque les vuelve adonde estaba pero en peores condiciones y les deja huellas en su sistema biológico.

Los consumidores, especialmente adolescentes y jóvenes, se sumergen en una paradoja: acuden a la droga porque quieren ser libres y para liberarse del entorno y de su mundo interior que les molesta, y caen en una dependencia y esclavitud mayor, haciéndose adictos a las drogas.

Las drogas, salvo en su uso médico razonable, no resuelven esos problemas, los agudizan. Y su consumo está denunciando la enorme debilidad de nuestros modos de educar y promover el desarrollo humano, puesto que son muchos los que recurren a las drogas para salir de situaciones afectivas negativas porque no están capacitados para resolver los desafíos y los embates a su afectividad golpeada.

Una vez más recurrimos a la educación.

jmontero@conexion.com.py