Resurrección es nueva creación

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¡Felices Pascuas de Resurrección, mi hermano y mi hermana! ¡Demos gracias al Señor, porque Él es bueno y porque es eterno su amor!

Hemos vivido la Semana Santa como una inmensidad de amor, fidelidad y sufrimiento y ahora llegamos a la mañana del Domingo de Pascua: ¡es la aurora de una nueva creación!

Jesús es el verdadero Cordero que quitó el pecado del mundo, muriendo en la cruz, destruyó la muerte y resucitando, restauró nuestra vida, y tenemos ahora que testimoniar esta existencia fresca y renovada.

Un cosmos nuevo empezó con la victoria del Señor sobre el egoísmo, la mentira y toda clase de pecado. Ya nadie más debe estar bajo el yugo de estas maldades, dañando a sí mismo, al semejante y deshonrando al Creador.

Una vez Dios creó el universo lindo, que fue estropeado por nuestra soberbia y desobediencia y, en la mañana de la Pascua, Dios lo recrea, lo restaura completamente y todos hemos de manifestar esta nueva condición del ser humano.

Dar testimonio de la Resurrección es ser como Jesús, ser ungido por el Espíritu y pasar la vida haciendo el bien a los demás.

Hacer el bien dentro de la familia, no solo con un saludo de “Felices Pascuas”, sino también con el cuidado para no lastimar con palabras ofensivas y gestos de indiferencia. Incluso, evitemos el mal humor, el pire vai y las repeticiones fastidiosas de algunas quejas.

Testimoniar que somos gente sensata, más responsable en el tránsito, respetando sus normas. No hay que manejar después de tomar unos tragos, pero también no hay que hablar por celular cuando se maneja.

Como los apóstoles fueron testigos de todo lo que Jesús dijo e hizo, así debemos ser nosotros hoy. Delante de un mundo secularizado, que se ilusiona pensando que la ciencia, sin la ética, va a resolver todos los problemas, los bautizados han de proclamar el triunfo de Jesucristo, que murió en la cruz y, en el primer día de la semana, el domingo, resucitó, está vivo y recría al mundo, con nuestra colaboración.

Esta victoria ilumina a todos los seres humanos y nos estimula a vivir de modo más humilde, a “buscar los bienes del cielo” para que aparezcan la nueva creación y el mundo nuevo.

Este es el testimonio que la sociedad espera de los cristianos: personas optimistas, que no fundamentan su esperanza en la fuerza de la plata y en tramoyas políticas, sino en su amistad con el Señor resucitado y, así, construyen un Paraguay más honesto y fraterno.

Paz y bien.
hnojoemar@gmail.com