Vendada y violada

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Astrea creo que sigue siendo la diosa de la justicia. Era hija de Zeus y de Temis, aunque otras fuentes dicen que era hija de Astreo y Eos. La mitología griega anuncia que esta diosa virgen era portadora de los rayos de Zeus en sus brazos y su nombre deriva del griego “astraia” que significa estrellada o de “astrape” que equivale a relámpago en griego.

La mitología helena nos sigue aseverando o mintiendo que Astrea fue la última inmortal que sobrevivió con la raza humana y luego tuvo que abandonar esta tierra al levantarla Zeus a los cielos para convertirla en una estrella de la constelación Virgo. La balanza de la justicia que llevaba en sus manos fue convertida en la constelación de Libra. Su balanza de justicia quedó en este país convertida en una báscula de injusticia.

El Paraguay es ya otra vez el país en donde esta diosa tuvo que perder su virginidad. Es que este país resulta tan irresistible a cualquier reina, emperatriz, soberana, condesa, princesa y viceprincesas. Y si es diosa corre el más raudo riesgo y ni hablemos de las ganas profanas y violadoras que en este país se tienen con una virgen.

Acaba la diosa Astrea de sufrir otra violación perpetrada en su propio domicilio. Nunca le sacan la venda de los ojos. Quedó comprobado que la Astrea que nos asiste, o no nos asiste nunca, no solo siempre sobrevive ciega en el Paraguay sino también sorda y vendida por los que están de turno. Es la diosa vendada y violada.

Con todo el lío ocurrido por el fiscal destituido vemos la síntesis, y sin tesis, del cómo se manejan los intereses de la corrupta rosca política que adorna desde hace tiempo al Paraguay. Es el país donde se cultiva el cuidadoso silencio, el carnaval jurídico y la fechoría permanente. Esta es la tierra y albergue de los delitos, de los intereses creados, del abuso protegido, de la joda indeleble, de privilegiados sinvergüenzas y de autoridades ignorantes herméticamente blindadas con el acero de la impunidad.

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Es tan triste y doliente ver y escuchar a muchos componentes de la cloaca legislativa, traficantes de influencias e integrantes de la rosca corrupta de este país, querer entregar destaques judiciales éticos y querer limpiar de fiscales a este país.

A nadie escapa que también hubo, siguen y seguirán existiendo fiscales que dejan escapar a cualquier facineroso y que también dejan escapar casos de corrupción. Muchos son los que deben abandonar el cargo y en el Paraguay hay que ser sinvergüenza de raza para que a un fiscal lo tiren afuera. Conocí a uno en Villarrica a quien Alí Babá le puede pedir autógrafo, por suerte y luego de defender a todo sinvergüenza, lo rajaron impíamente. También hay jueces y fiscales sobresalientes en el Paraguay que no forman parte del sumidero judicial de este país. No se los puede instalar a todos en una misma alcantarilla.

Con el cambio del fiscal Arregui quedó constancia de que no se debe ni se puede tocar la oreja de las personas que tienen el poder. Es un llamado de atención para que los fiscales sigan apostando a las tres instituciones privilegiadas que funcionan en el Paraguay: la amistad, el compadrazgo y el parentesco.

La gente sabe que los políticos partidarios siguen ejerciendo la presión e imposición sobre el Congreso de la Magistratura a fin de mercantilizar y bendecir los cargos para los amigos. La coalición de los partidos políticos ocurre a tutiplén para que mañana ocurra el “hoy por mí, mañana por vos”, equivalente al popular: kóa nemba’e, kóa che mba’e”.

Hace tiempo que en el Paraguay la balanza de justicia de Astrea quedó convertida en una báscula de injusticia y la administración de la justicia es todavía una asignatura que no supo aún superar el Paraguay, por eso el Consejo de la Magistratura vive como la Astrea criolla: vendada y violada y la Fiscalía General anda sobre ruedas: aparte de ciega, es paralítica y cualquiera la lleva por delante…

caio.scavone@abc.com.py