El 12 de noviembre próximo se cumplirán los 150 años de la captura, en aguas del río Paraguay, del vapor brasileño Marqués de Olinda, ocurrida en 1864, y que marcó el inicio de la “guerra grande” que duró cinco años. La acción militar fue ordenada por el entonces presidente Francisco Solano López como respuesta a la intervención brasileña en una crisis política interna del Uruguay. López también atacó Mato Grosso, estado brasileño.
Paredes sostiene que el Gobierno debe organizar una gran recordación del sesquicentenario del inicio de la guerra como un rescate de nuestra historia que hace a nuestra realidad e identidad como sociedad. Considera que el tema debe ser debatido en todas las escuelas, colegios y universidades del país. “Estos acontecimientos de nuestra historia siguen sin enseñarse en los centros educativos y los niños y jóvenes crecen sin saber lo que pasó”, indica.
Advierte que sería una grave omisión no recordar el inicio de una guerra de cuyos efectos destructivos seguimos sufriendo, según agregó.
Reclamo legítimo
El autor de publicaciones sobre hechos políticos e históricos asegura que es absolutamente legítimo que el Paraguay pida una reparación de guerra sin ofender a sus vecinos. Sugiere que se debería buscar una comisión neutral integrada, por ejemplo, por ganadores de premios Nobel en economía que hagan una cuantificación del enorme daño sufrido por nuestro país, y en base a ello hacer un reclamo serio. Dijo que se podría pedir que integre esa instancia el economista norteamericano Joseph Stiglitz, o su compatriota Jeffrey Sachs, que ya mostraron su interés en colaborar con el Paraguay, según destaca. “Ellos podrían calcular con absoluta precisión teniendo en cuenta los territorios de los cuales fue despojado el Paraguay, la deuda de guerra que nos hicieron pagar durante décadas, la rapiña a que nos sometieron los ejércitos extranjeros”, señala.
La reclamación se podría presentar al Mercosur o incluso Naciones Unidas¨.
Paredes asegura que en Brasil y Argentina muchos van a apoyar un pedido serio de reparación que haga nuestro país, porque son conscientes e inclusive “les da vergüenza” lo que hicieron sus ejércitos contra el pueblo paraguayo. Añade que varios gobiernos de los citados países vecinos hicieron actos de reconocimiento, como la devolución de trofeos de guerra, de la destrucción a la que sometieron al Paraguay.
El investigador resalta que muchos países siguen haciendo reivindicaciones históricas, pero que el Paraguay extrañamente nunca planteó. Cita a la misma Argentina que en todas las instancias reclama la devolución de las islas Malvinas y Bolivia que pide su salida al Pacífico con el retorno de un pedazo de tierra que le sacaron durante la Guerra del Pacífico. “La diplomacia paraguaya debería apoyar la postura boliviana, porque es un reclamo legítimo del pueblo boliviano”, dice.
Paredes insiste en que tanto el Poder Ejecutivo como el Legislativo no deben omitir en recordar el acontecimiento histórico, que significó la destrucción del país. “El Paraguay fue despedazado en esa guerra. Desde el punto de vista humano su población fue diezmada, sobre todo se quedó sin población masculina, y, como dicen algunas historiadoras, las mujeres tenían que criar para sus futuras parejas. Pero lo más triste y doloroso fue que bajo las botas de los ejércitos extranjeros, que ocuparon 7 años el país, nos impusieron una constitución”, expresó finalmente Paredes.
No a “discusiones estériles”
Evitar las “discusiones estériles” sobre aspectos irrelevantes como el inicio de la guerra o sobre figuras controvertidas, como la del mismo Mcal. Francisco Solano López, pide Roberto Paredes. El mismo sostiene que no debemos perdernos en esos temas, en los que tal vez no nos pongamos de acuerdo, y centrar la atención en sentar las bases para un reclamo de reparación de guerra. Indica que muchos historiadores inclusive responsabilizan a López de lo ocurrido, pero argumenta que hay tener en cuenta los contextos históricos y que el gobernante como humano pudo cometer errores. “Pero López es una figura relevante de nuestra historia que no podemos dejar de reconocer”, dice.
