Del vivir con el convivir en tiempos de pandemia

El médico psiquiatra Agustín Barúa y antropólogo, habla de la convivencia, del techo compartido en tiempos de coronavirus. De los antitips –ese del “experto”, de quien sabe de “verdades” y de lo que “debe ser”. “Tip es una palabra inglesa que puede traducirse como “consejo” o “sugerencia”. En general los consejos suelen ser artefactos moralistas, repletos de exigencias, controles y mandatos sociales”, sostiene.

El médico psiquiatra y antropólogo Agustín Barúa Caffarena.
El médico psiquiatra y antropólogo Agustín Barúa Caffarena.Archivo, ABC Color

Agustín Barúa Caffarena es médico especialista en Psiquiatría de Atención Primaria de Salud entiende que en esta crisis de la pandemia muchas veces los consejos en general son un artefacto moralista, normativo y prescriptivo. “En el trabajo con adolescentes decíamos en grupos de personas adultas que, para darles consejos, teníamos que pedirles permiso primero para que nos autoricen a hacerlo, caso contrario: uno, éticamente es una invasión y no un aporte; y dos, con fines prácticos, es muy difícil que les llegue como pretendemos que llegue”, dice el profesional quien también es magíster en Antropología social. “Los antitips hablan de lo que no sé, de lo que me pregunto, de lo por aprender. Ojalá esto pueda invitar a que cada quien pueda generar sus propias preguntas y, si quiere, compartirlas. Para estos tiempos con tantos encierros, preocupaciones, miedos e incertidumbres, 11 antitips y anticonsejos y cosas que son las que a uno ya le cuestan pero que pudieran hacer sentido a otros que también les cueste cosas parecidas”, dice Barúa.

Para pensar los Antitips

1-Ejercitarnos en el vivir con convivir. Quizás descubramos que dormimos o hasta comemos con la gente con quienes compartimos techo, pero no tenemos intimidad con ellas. Intimidad entendida como compartirnos el mundo interior: afectos, ideas, preguntas, fantasías.

2-Validar el derecho a la soledad. Tener espacios aparte, donde conectar con uno y con los intereses singulares. No es una derrota. Existir no es una competencia y porque, finalmente, en un sentido último, hay una soledad que es ineludible.

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3-Contención para las peleas en contexto de pandemia. Si hay peleas nuevas, estar advertidos de que hay una sobrecarga emocional por la pandemia, y que quizás podamos hacer asambleas familiares según vayamos necesitando donde generar acuerdos para convivir. Si hay peleas viejas, quizás sea el momento para tomar decisiones y pedir ayuda.

4-Tiempo para (re)conocernos. Usar este tiempo, como una oportunidad para que podamos conocernos mejor, casi como un pequeño laboratorio de vida, donde observarnos e intentar reconocer y crecer algo de lo que cada quien tenemos pendiente. ¿Qué críticas recibo y me cuestan escuchar? ¿Qué temas míos nunca me detengo a pensar?

5-Valorar la lentitud. ¿Qué podemos descubrir cuando nuestras vidas se enlentecen? Contaba su experiencia Frei Betto (sacerdote brasileño) en prisión durante la dictadura brasileña: “No te convenzas de que la pandemia terminará pronto o que durará tantos meses. Actuá como si el período de reclusión fuera a durar mucho tiempo”. Así que preparate para un largo viaje dentro de tu propia casa.

6-Potenciar la solidaridad vecinal. El Estado está superado y lo admite. Al mercado le interesa fundamentalmente el lucro, acumular a como dé lugar. Las salidas a la crisis de la pandemia se darán en los colectivos. Entonces que sea lo comunitario como tantas veces el elemento central del cuidado.

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7. El humor, nuestro viejo aliado. Nada que ya no sepamos sobre el chistear.

8. Validar el derecho a no saber, a no tener energía, a estar en confusión, para después poder preguntarse sobre todo esto.

9-Legitimar y trabajar las pérdidas. Permitirnos el dolor de lo que perdemos. Es legítimo que nos angustie. Ver formas de expresarlo, y permitirnos –pese a culpas y vergüenzas– pedir ayuda para que nos cuiden cuando estamos frágiles. Finalmente, como se preguntaba la psicoanalista Alejandra Kohan “¿cómo puede vivir alguien sin querer perder nada?”.

10-Soñar lo común. Hacer el ejercicio entre quienes conviven bajo un mismo techo de soñar una humanidad más solidaria e igualitaria de variadas formas: una tarde, una noche en un jere de conversación, con dibujos, en peña o karaoke.

11-Rebeldía como salud mental. La rebeldía ante lo que consideramos injusto es un derecho que como personas nos damos, es un signo de salud mental.

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