Amores que matan: Coco Chanel y Arthur “Boy” Capel. Si existe mujer que puede jactarse de haber tenido a sus pies a grandes hombres, entre intelectuales, nobles y millonarios, es la trasgresora diseñadora de moda Coco Chanel. Sus parejas conocidas a partir de sus biografías son el gran pintor Pablo Picasso, lo mismo que uno de los mejores compositores del siglo XX, el ruso Igor Stravinski, el duque de Westminster, entre otros. Coco jamás se casó. Pero Arthur “Boy” Capel fue su gran amor, el que recordará hasta su muerte y ningún otro hombre ocupará las dimensiones que este llenó en la vida de Coco. Mantuvieron una relación de nueve años. Él, empresario del carbón, la conoció de soltero, con los años se casó con otra, sin cortar relación con la diseñadora. En Nochebuena de 1919 hizo una parada en casa de Coco para verla, su destino era Cannes donde su familia lo esperaba para pasar la Navidad. Prometió que Año Nuevo pasaría con la diseñadora. Pero el destino final de Boy fue la muerte en un accidente de carretera.
No voy a ser rey: Eduardo VIII y Wallis Simpson. Esta es una de las historias más difundidas con la que se quiere demostrar el “poder del amor”. El hombre que abandonó su trono fue Eduardo VIII, de la Casa Real Británica, para poder casarse con Wallis Simpson, la norteamericana ambiciosa dos veces divorciada. Eduardo inicia su romance con la mujer siendo todavía príncipe de Gales y ella estando aún casada. El príncipe asume el trono en enero 1936 con el nombre de Eduardo VIII. En diciembre de 1936 abandonó la corona. Asumió sin estar preparado, su reinado ponía en riesgo la estabilidad del Gobierno. Al rey solo le interesaba estar con la mujer que amaba. Ante la sociedad la abdicación tuvo un matiz de conservadurismo.
De película: Elizabeth Taylor y Richard Burton. La actriz Elizabeth Taylor además de ser recordada por su extraordinaria belleza lo es por sus ocho matrimonios contraídos, dos de ellos con el mismo hombre: Richard Burton, su verdadero amor. Durante el rodaje de la película Cleopatra (1963) y en ese contexto fílmico conoce al actor británico quien interpreta a Marco Antonio. Y el idilio de la ficción se vuelve realidad. Liz deja a su esposo, Eddie Fischer, el cuarto en ese momento, para casarse con Burton que también tuvo que divorciarse. Los actores estuvieron casados 10 años desde 1964 hasta 1974, se divorciaron y en 1975 se volvieron a casar pero esta vez solo duró un año. Ambos siguieron sus caminos, Elizabeth continúo acumulando matrimonios pero nunca se alejaron del todo. Tres días antes de morir, en 1984, Burton escribió una carta a Taylor pidiéndole una nueva oportunidad. La actriz recibió el texto cuando regresó de su entierro.
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