La fiesta se realizó después en el salón del club, de cuya decoración se encargó Graciela Barrail, quien utilizó principalmente esferas colgantes y delicadas lluvias de cristales. La coordinación fue de Maura Galarza.
Elegantísima, la novia vistió una creación de la diseñadora Lara Cristaldo, un traje semientallado en el corsé y cuello volcado. Complementó su look con un delicado tocado de pedrerías y perlas, y en sus manos portó un ramo de gipsófilas y orquídeas.
