Emocionante, impresionante, escalofriante, alucinante, estremecedor. Cualquiera de estos calificativos bien vale la reciente hazaña realizada por Sergio Fleischer: pisó el techo de América a 6.962 metros sobre el nivel del mar (msnm) y cumbre más alta del mundo, fuera de los Himalayas, el gran Aconcagua, situado en Mendoza, Argentina. No es la primera vez que este escalador conquista una cima. El 4 de junio del 2019 ya llegó al Tocllaraju–Tuqllaraju, que en quechua ancashino significa “Nevado con trampas” en la Cordillera Blanca de los Andes (Perú) a 6.034 metros de altitud.
Sergio le cuenta a ABC Revista toda esta nueva peripecia vivida durante su “subida” al Aconcagua, el 5 de diciembre de 2019. “Fuimos una de las primeras expediciones en llegar a la montaña a inicios de temporada, ni siquiera el campamento base estaba bien establecido y todavía no se contaba con servicio médico alguno”, comienza relatando.
Revela que el grueso de los montañistas evita ir en estas fechas, que sería entre mediados y finales de noviembre, porque el frío todavía es intenso y la probabilidad de tormentas con fuertes vientos y nieve es grande, y donde la sensación térmica puede superar los -40 Cº, lo que se conoce como el temible viento blanco del Aconcagua. “Es la peor tormenta que te puede agarrar en una montaña”.
¡Y le agarró! Sergio sintió al “escalofriante” y temible, en carne propia. “Estas tormentas mataron a varias personas y dejaron congeladas y amputadas a varias otras. Expertos dicen que en la cumbre del Aconcagua puede hacer más frío que en la cumbre del Everest”.
Cien vidas
El Aconcagua es una montaña de 6.962 msnm y es la cumbre más alta del mundo fuera de los Himalayas, con un clima y ambiente totalmente desértico y árido. La humedad es prácticamente inexistente, y al estar tan al sur y el planeta no ser completamente esférico, hacen que la atmósfera sobre el Aconcagua sea más baja, lo que, a su vez, logra que el ascenso sea en la práctica como subir un pico de 8.000 m según varios montañistas y guías expertos. “De hecho, un guía me comentó que le llamó un cliente que hizo cumbre en el Manaslu, la octava montaña más alta del mundo con 8.163 msnm, a decirle que hacer cumbre en el Aconcagua le costó mucho más. Algunos la catalogan como un ascenso comparable a las montañas más altas de Pakistán. Todo esto le pasó factura a un integrante europeo de mi equipo, una persona muy fuerte, pero que a horas de haber llegado al campamento base o plaza de mulas, a 4.300 msnm, se le detectó un edema pulmonar, le tuvieron que inyectar varias dosis de dexametasona y oxígeno suplementario mientras esperaba la llegada del helicóptero para ser evacuado. Esto pudo ser recién al día siguiente por los fuertes vientos con nevada. En este tiempo también unos americanos fueron evacuados, sumando un total de 60 personas en lo que va de esta temporada, con lesiones que van desde cansancio extremo, fracturas hasta edema cerebral o pulmonar. A lo largo de la historia, el Aconcagua se cobró más de 100 vidas”.
Descompensaciones
Ya con todas las ganas y la determinación para empezar a subir la montaña esto no puede considerarse "suerte" enfermarse del estómago con un cuadro de fiebre. Estuvo dos días sin poder comer nada y llegó la hora de decidir si empezaba el ascenso o abandonaba la expedición. ¡Qué momento! Lo interesante de esto fue que ya no tenía tiempo de subir hasta el campamento 1 Canadá a 4.900 msnm, para aclimatarse y descansar un día como es lo normal. “Teníamos que subir directamente al campamento 2 Nido de cóndores a 5.500 msnm. En la preparación física nunca tuve problemas y siempre me sentí fuerte en todas las montañas a las que ascendí, pero eso ahora no me iba a llevar ni siquiera 100 m arriba. En todos estos meses finales hice énfasis a través de mucha lectura en la preparación y fortaleza mental. Con una risa irónica en la mente me dije que ahora tenía que poner todo eso en práctica. Sin comer dos días, todavía sintiéndome mal y con fiebre, pero con un esfuerzo mental y determinación de acero pude llegar a Nido de cóndores”.
Vientos de hasta 80 km/h
Luego vino el descanso. Un día, felizmente con poco viento y nieve, nada fuera de lo normal. “Al día siguiente teníamos que subir al campamento 3 Cólera a 6.000 msnm con un clima similar, nada raro tampoco en este tipo de montañas. Lo lindo fue que mientras estábamos ascendiendo a Cólera, la “pequeña nevada” se transformó en viento blanco. ¡Por fin pude vivirlo y probarme a mí mismo! Con muchísimo esfuerzo y determinación, pero, sobre todo, tranquilidad pudimos llegar con el guía a Cólera, soportando vientos con nieve de más de 80 km/h y una sensación térmica que superaba los -30 Cº”.
En el medio del temporal, Sergio y sus compañeros visualizaron otro gran grupo de montañistas que bajaba de Cólera por miedo a esta tormenta, mientras nosotros subíamos. “¿Estábamos locos? No, estábamos fuertes y con una determinación indestructible”.
El apoyo es esencial en estas expediciones. “Le tuve que calmar a una montañista que entró en pánico porque me dijo que se estaba congelando. Le dije que siga bajando, que el campamento 2 estaba a 40 minutos, mentira, estaba como a 2 horas. Pero le dio calma, entrar en pánico en una montaña como esta es una condena a muerte”.
Paraguay en la cima
Finalmente, llegaron al campamento 3, junto con otros dos franceses muy fuertes con experiencia en montañas de 7.000 msnm en los Himalayas. “Al día siguiente era el ataque a cumbre, pero la tormenta persistía, tuvimos que aguantar 1 día más a 6.000 msnm, mientras que los franceses decidieron bajar por la hostilidad del clima y porque uno se sentía muy mal. Al día siguiente, sintiéndonos fuertes por todo lo vivido y sufrido empezamos a prepararnos para el ataque a cumbre, a las 3:00 con vientos que todavía castigaban mucho”.
Contra viento y nieve, Sergio Fleischer, el 5 de diciembre a las 4:30, puso la bandera paraguaya en lo más alto del continente, a 6.962 msnm. “Pasé por un infierno gélido para llevar la bandera paraguaya hasta allá arriba”.
Una vez más un compatriota pudo, cuando americanos, franceses y otras nacionalidades no. Ese día solo fueron cuatro en la cumbre, Sergio Fleischer era uno de ellos.
¿El próximo objetivo?
Está en los gigantes de los Himalayas. “Puedo decir que gracias al ascenso del Aconcagua en situaciones tan adversas tengo varias invitaciones para ascender, algunas hasta 8.000 m, obviamente sin oxígeno suplementario. Como digo siempre, mi intención es probarme en la montaña, ver de qué estoy hecho, subir a su nivel, no bajarla al mío”. Nada que agregar.
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Fotos: Gentileza.
