Viaje a la naciente del Pilcomayo

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Viaje a la naciente del Pilcomayo
Viaje a la naciente del Pilcomayo

El Pilcomayo nace en Potosí, Bolivia, a 6.400 metros de altura. Sus periódicas crecidas no se deben al deshielo de los Andes, como se cree popularmente, sino más bien a las lluvias de verano en las montañas. A través de él podemos descubrir una Bolivia desconocida para los paraguayos.

Nace en las alturas que rodean a la ciudad de Potosí, la urbe más alta del planeta. Potosí está ubicada a 4.200 metros sobre el nivel del mar y la naciente del río se encuentra aún más elevada, a 6.400 metros.

Las montañas que conducen a la naciente del Pilcomayo abruman por su grandeza, en medio del silencio y el viento helado. La vista se pierde a lo lejos siguiendo picos montañosos de increíble belleza. Bolivia es un país con una escenografía extraordinaria.

Disfrutar del privilegio de conocer la naciente del Pilcomayo implica enfrentar la falta de oxígeno. A semejante altura se sienten los efectos del sorojchi, como llaman los bolivianos al impacto en nuestro cuerpo por la disminución de oxígeno.

Para enfrentar los efectos negativos de la altura es inevitable recurrir a la hoja de coca, sobre todo en forma de té. Ayuda a la apertura de los vasos sanguíneos y de esta forma facilita la irrigación de oxígeno al cerebro.

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El mismo efecto tiene la pastilla llamada Sorojchipil. Suena como a tabla de salvación en momentos en que el oxígeno comienza a faltar. El Sorojchipil tiene como producto base la aspirina 500; actúa con mayor rapidez que la hoja de coca.

A primera vista se podría pensar que subir las montañas constituye una decisión extrema y puede que lo sea, pero la posibilidad de disfrutar y conocer un sitio único es un esfuerzo que se recompensa con la belleza de la naturaleza.

En la naciente del Pilcomayo, las montañas actúan como un gigantesco embudo. Una serie de cauces menores contribuyen con sus aguas para que adquiera la forma de un río al llegar a la ciudad de Potosí.

¿Deshielo de los Andes?

En Paraguay aún se tiene el convencimiento de que el Pilcomayo es resultado del deshielo de los Andes. Esta idea es errónea: el río recoge las aguas que bajan de las laderas de las montañas en los períodos de lluvia estival. Entre los meses de diciembre y marzo se produce la mayor cantidad de precipitaciones, que pueden llegar a 1.500 milímetros.

El Pilcomayo baja desde los 6.400 metros de altura a una velocidad extraordinaria, arrastrando todo a su paso. Las lluvias en los departamentos de Potosí, Chuquisaca y Tarija van colectando aguas. Al llegar a la ciudad de Villamontes, en las estribaciones andinas, salen como una tromba a la planicie chaqueña. Villamontes se encuentra a 120 kilómetros de la frontera con Paraguay.

Esta tremenda diferencia de altura entre su naciente, 6.400 metros, y la planicie chaqueña, 240 metros, explica la velocidad de su desplazamiento y la gigantesca masa de agua que desplaza en el Chaco.

De hecho, el Pilcomayo se caracteriza por fenómenos extremos de erosión, sedimentación y variación de caudales, en medio de una región de escasa pluviometría.

Abanico Aluvial

El Pilcomayo tiene dos características que condicionan su peculiar comportamiento: una extraordinaria capacidad de producción de sedimentos, con un promedio anual de 60 millones de metros cúbicos, teniendo una concentración estimada entre 50 y 100 kilogramos de arena por metro cúbico; y una variación extrema de caudales que puede llegar en verano, con la temporada de lluvias, a 3.000 metros cúbicos por segundo, y bajar a 3 metros cúbicos por segundo en el invierno.

El Pilcomayo es el segundo curso de agua del mundo en transporte de sedimentos, detrás del río Amarillo (China Popular). El especialista Justin Wilkinson, de la NASA, determinó que el Abanico Aluvial del Pilcomayo es el más grande del planeta.

Cuando la pandemia nos devuelva nuestra vida es posible planificar un viaje a las montañas de Potosí, saliendo desde Asunción. La ruta Transchaco mejoró sensiblemente y las rutas bolivianas son envidiables.

Sin salir del asfalto es posible llegar a la antigua Villa Imperial de Potosí, una ciudad simplemente extraordinaria no solamente por la altura. A modo de información, en tiempos del Imperio español, solo México y Potosí podían imprimir monedas en el vasto territorio americano. La Casa de la Moneda de Potosí, convertida en museo, es única y digna de ser conocida.

[el dato]

Nace a 6.400 metros de altura y produce un promedio anual de 60 millones de metros cúbicos de sedimento, concentrando entre 50 y 100 kilogramos de arena por metro cúbico.

roque@abc.com.py