Abril. El nombre del cuarto mes del año es de origen incierto. Aunque los antiguos romanos lo llamaban Aprilis en latín, la etimología es dudosa. Se ha querido relacionar con el verbo aperire ‘abrir’ a través de una supuesta forma aperilis. La explicación es que en este mes (en el hemisferio norte) la primavera abre la tierra, las flores, etc. Ovidio se hace eco de tal idea; pero no pasa de ser pura etimología popular. También se ha propuesto como origen el griego aphrós ‘espuma’ a través de una forma supuesta aphrilis. Este mes estaba dedicado a la diosa Venus, quien, según la leyenda, nace de la espuma. Su nombre en griego, Aphrodite, lleva dentro la palabra espuma, aunque aquí, también, es creencia popular. Abril se relaciona con la primera juventud, “el abril de la vida” o “los quince abriles”, que nos remite a lo popular de tomar abriles por juventud o primaveras. Dice el tango “Viejos tiempos”, con letra de Manuel Romero:
“¿Te acordás, hermano? ¡Qué tiempos aquellos! / ¡Veinticinco abriles que no volverán!
Fuentes: https://dle.rae.es/ / https://blog.lengua-e.com/
