La Florida de la fuente de la juventud

La península de la Florida fue descubierta por Juan Ponce de León el lunes de Pascua de Resurrección del año 1513. Como la Resurrección también se conoce como la Pascua Florida, al nuevo territorio se lo denominó: península de la Florida. Este año marca el bicentenario de la transferencia oficial de ese territorio español a los Estados Unidos en 1821.

La Florida de la fuente de la juventud
La Florida de la fuente de la juventud

Los españoles gobernaron estas costas desde antes de llegar a Tenochtitlan, hoy México, aunque hay pocas señales de este legado, salvo para algún sitio histórico ocasional y nombres de lugares como Boca Ratón, Isla Morada u otros.

Ponce de Leon (Valladolid 8 de abril de 1460, La Habana, julio de 1521) fue el primer europeo en llegar al actual Estados Unidos. Pánfilo de Narváez (Navalmanzano, Corona de Castilla, 1470 - Costas de Florida occidental, cerca del delta del Misisipi, Imperio español, 1528) exploró la costa occidental de Florida, pero naufragó cuando se disponía a escapar hacia el sur.

Uno de sus oficiales, Álvar Núñez Cabeza de Vaca, hidalgo andaluz (Jerez de la Frontera 1490 -Valladolid 1559), sobrevivió nueve años realizando una sorprendente gesta: atravesó solo y a pie, desnudo y descalzo, diez mil kilómetros, portentoso viaje superando pruebas y calamidades durante ocho años, periodo en el que será cautivo de la tribu de los karankawas y devendría en chamán o taumaturgo y mercader entre los indígenas.

Los califica a estos con los mismos términos de Gines de Sepúlveda: hombres sin razón. Habla de la isla de Galveston. Hombres desprendidos, no avaros, fornidos y guerreros valientes.

Cabeza de Vaca, un sobreviviente

Cabeza de Vaca era uno de los cuatro sobrevivientes de la desastrosa tentativa de Pánfilo de Narváez para conquistar la Florida. Sería posteriormente nombrado Segundo Adelantado del Río de la Plata, con sede en Asunción, la que sería Madre de Ciudades, también una experiencia poco feliz y desafortunada para Álvar Núñez, que desde la isla de Santa Catalina, el Mbiaza, hoy territorio brasileño decide caminar hasta Asunción, sede de la gobernación del Río de la Plata.

Caminan 5 meses, llegando a la Asunción, portando las Leyes Nuevas de Carlos V, de 1542, y lucha para acabar con el ‘Paraíso de Mahoma’. Cae preso en 1544, en un hueco con un camastro, donde trepaban hierbas en medio de mucha humedad, y por entredichos con otros líderes españoles en la Asunción, lo expulsan a España en una nave llamada Comuneros, con lo puesto. Aunque pleitea y lo rehabilitan, murió en Valladolid en 1559.

Pasó Cabeza de Vaca a la historia por su legado escrito de gran valía, narrando sus aventuras por tierras norteamericanas, Naufragios que fue publicada con gran éxito. Cuenta desgracias, frío, hambre, enfermedad, sed, desnudez, canibalismo, miedo, heridas, la pérdida de la autoestima: “Estábamos hechos propia figura de la muerte”.

Uno de los especialistas es el Dr. Juan Gill, quien dice que los Naufragios “relata las tragedias infinitas que sobrelleva” haciendo un paralelo con el Lazarillo de Tormes, que es coetáneo. Fue su viuda doña María Marmolejo.

Su segundo libro, Comentarios, referido al Río de la Plata, varias veces editado se erigen en bibliografía básica de cronistas y memorialistas de las aventuras coloniales de una España en su máximo esplendor. Ayuda a desmitificar el estereotipo del conquistador español, a caballo, con sus armaduras y armas de fuego.

En Comentarios es el escribano mayor, Pero Hernández, que relata el alegato de la defensa de Álvar Nuñez que se vio obligado a ajusticiar a indios. Los Comentarios señalan finalmente la figura de Álvar Nuñez como un santo, defensor de indios. Le quitan las cadenas en el cruce marítimo. Existe además sobre el particular, vasta bibliografía de historiadores y filólogos españoles.

Estado de la Unión

Florida hoy es uno de los cincuenta estados que junto con Washington D. C. forman los Estados Unidos de América. Ubicado en la región meridional del país, el Estado ocupa el puesto 22° en cuanto a extensión y el tercero en cuanto a población.

Tallahassee es la capital del estado, lengua amerindia muskogueana que significa “viejos campos” referido al poblado Meinola ubicado cerca del río en donde anteriormente vivían miembros de la tribu Apalache que se dedicaban al cultivo.

Se instaló la Misión de San Luis de Apalache que surtía de productos agrícolas a la colonia española de San Agustín, primera fundación europea en Norteamérica.

En 1817, durante la Primera Guerra Semínola, el asentamiento indio fue quemado y destruido por Andrew Jackson. Durante la Guerra de Secesión, Tallahasse fue la única capital de estado que no fue tomada por las fuerzas de la Unión.

Pero en 1821 –200 años atrás–, Florida fue cedida por España a Estados Unidos y se estableció un gobierno territorial. El cocodrilo americano, la pantera de Florida y el manatí se pueden encontrar en el Parque Nacional de los Everglades en la parte sur del Estado, gran territorio costero. Fue el principal teatro de las Guerras Semínolas y se caracterizó por la existencia de segregación racial después de la Guerra de Secesión.

Geografía y aborígenes

Están escritos ‘en español’ los primeros informes que se conocen sobre la geografía, los aborígenes de Estados Unidos y sus respectivas lenguas. La primera partida de nacimiento registrada en el país fue la de un español. Manos hispanas fundaron la primera ciudad: San Agustín en Florida, en 1565. Mas aún, el primer “Thanksgiving Day” de Norteamérica lo celebró Pedro Menéndez de Avilés, fundador de San Agustín de la Florida, el 8 de septiembre de 1565, mediante una misa y una comida de hermandad celebrada entre españoles y nativos Saturiwa, 56 años antes que los peregrinos de Playmouth Rock.

Y también el segundo, en este caso, el 30 de abril de 1598, cuando 600 colonos españoles, encabezados por Juan de Oñate, atravesaron el río Grande en El Paso, Texas, y celebraron junto con los indios Mansos el final de una larga travesía a través del desierto de Chihuahua. Su ceremonia de Acción de Gracias todavía se conoce como el Día de Gracias Tejano y ha sido reconocido en resoluciones de la legislatura estatal.

San Agustín, cuyo primer gobernador fue Pedro Menéndez de Avilés, fue la primera ciudad permanente de lo que hoy son los Estados Unidos de América. Desde este punto los españoles empezaron a levantar misiones católicas a lo largo de todo el territorio. En 1586 el pirata inglés Francis Drake arrasó San Agustín, la primera fundación española.

Ahora en el siglo XXI, Florida se distingue por su gran comunidad de expatriados cubanos y latinoamericanos y su alto crecimiento poblacional. Su economía se basa principalmente en el turismo, la agricultura, el transporte que desarrolló a fines del siglo XIX.

Son impresionantes sus atracciones del Walt Disney World, Universal Studios y el Centro Espacial Kennedy y se fue erigiendo también como destino de jubilados estadounidenses, y de los snow birds que huyen del frio invierno del norte.

Resaltan los legados culturales indígena e hispanoameriano en la arquitectura y la gastronomía. Muchos escritores fueron atraídos por la Florida como Ernest Hemingway, Premio Nobel de Literatura en 1954, que vivió en Cayo Hueso, el gran dramaturgo Tennessee Williams con sus inmortales obras Un tranvía llamado Deseo, La gata en el tejado de zinc caliente y otras.

Una historia parecida a la de Florida ocurrió con otro estado. Alaska, a finales del siglo XVIII, es el canto del cisne de la exploración española de América. La efímera ocupación de este territorio hostil es una de las páginas más desconocidas de nuestra historia. Terminó vendida por Rusia a los norteamericanos en 1867 por 7,2 millones de dólares, una inmensidad desolada que no parecía tener mayor utilidad económica. Resultó en algo sumamente rentable cuando se descubrió que tenía petróleo.

Un nombre descuella por encima de todos: el leridano Salvador Fidalgo –nacido en Seo de Urgel en 1756–, que fue quien, en junio de 1790, bautizó Puerto Valdez y Cordova por encima del paralelo 60° Norte. Son dos de los vestigios de un periodo épico, en las últimas décadas del siglo XVIII, en el que España, en una serie de expediciones memorables, exploró y tomó posesión en el oeste de Canadá y en Alaska. Y los topónimos lo revelan.

La Florida cambia de dueño por el Tratado Adams-Onís, suscrito entre Estados Unidos y España el 22 de febrero de 1819 que puso fin a la soberanía española de Florida.

El apoyo español

Es importante destacar el vital apoyo de España a la independencia de Estados Unidos. Ya en el siglo XVIII, la determinante ayuda que brindó España para la Guerra de Independencia dio lugar a la creación de los Estados Unidos de América.

España ayudó a los ciudadanos de las trece Colonias con dinero, armas, munición, mantas y vestuario, y finalmente con ayuda militar directa. El caso es que sabemos exactamente que se envió a los rebeldes, ya que el responsable de esta operación, el conde de Aranda –ministro y embajador rey español Carlos III–, documentó toda la ayuda material, muy considerable para la época: 30.000 mosquetes y bayonetas, 512.314 cajas de munición, 251 cañones, 300.000 libras de pólvora, 12.868 granadas, 30.000 uniformes, 4.000 tiendas de campaña. Además de medicamentos, comida y material de campaña diverso, y el apoyo adicional de más de 11.000 soldados. El ejército rebelde que ganó la batalla de Saratoga en 1777 estaba íntegramente equipado con este material. A esto hay que sumar las cantidades de dinero.

Pero, sin duda, la ayuda española en el terreno se vio protagonizada principalmente por la actividad estratégica y militar de Don Bernardo de Gálvez, entonces gobernador de la Luisiana española, el cual personalmente dirigió ofensivas contra los fuertes británicos que se habían establecido en el Misisipi. La caída de Fort Bute, la victoria en la batalla de Baton Rouge, así como la conquista de Natchez y Mobile cuentan entre sus hazañas.

También se atrevió el ilustre español a encabezar, al mando de su bergantín “Galveztown”, una ofensiva contra la bahía de Pensacola –la que le otorgará añadir a su escudo de armas el lema “Yo Solo”–, pasando a ser territorio español en 1781 y cerrando así cualquier intento de ofensiva británica a través del río Misisipi. También recuperó las dos Floridas de manos inglesas. Es justamente considerado en EE.UU. como uno de los héroes fundacionales, y un retrato suyo está expuesto con honor en el Capitolio de los Estados Unidos.

En un acto de justicia tardía, el 16 de diciembre de 2014 el presidente de los Estados Unidos de América, Barack Obama, firmó la resolución conjunta del Congreso estadounidense por la que se concedía la ciudadanía honoraria de los Estados Unidos a Bernardo de Gálvez y Madrid, 229 años después del fin de la guerra de independencia estadounidense. Está claro que la Florida española hizo muchos merecimientos para luego convertirse en la Florida norteamericana, curiosamente con una población mayoritariamente de origen hispano.

beagbosio@gmail.com

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD