La canasta mecánica

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La canasta mecánicaArchivo, ABC Color

NAVIDAD – En el mundo, hay tantas tradiciones de Navidad como países, culturas y personas. Algunas son divertidas, como la de esconder escobas en Noruega.

En el mundo, hay tantas tradiciones de Navidad como países, culturas y personas. Algunas son divertidas, como la de esconder escobas en Noruega. Otras son poéticas como la de las telarañas en Ucrania, donde la tradición cuenta que una familia humilde no tenía nada para adornar el arbolito y las arañas tejieron relucientes hilos de seda en el árbol, que se volvieron plateadas y doradas cuando salió el sol. Con ese motivo, allá se decoran los arbolitos con simulaciones de telas de araña para atraer la fortuna.

Hoy, toda la cristiandad celebra la fiesta de Navidad en muchos lugares del mundo. Se conmemora el nacimiento de Jesús, maestro del amor, en Belén. Es un día para el encuentro, para compartir afecto y para la meditación espiritual.

En las sociedades antiguas la vida se organizaba alrededor de las festividades y la noción de tiempo estaba estrechamente ligada a la experiencia vital, a los solsticios y a los ciclos de la naturaleza en general. El tiempo festivo era parte de lo extraordinario e iluminaba la cotidianidad.

Las fiestas siguen marcando el calendario en la actualidad, aunque ahora se mide y se crea el tiempo con relojes, con cronómetros, con computadoras, que pueden partir el tiempo hasta aislar centésimas y milésimas de segundo, o resolver ecuaciones en las que el tiempo se amplifica hasta unidades de años luz.

Estas precisiones aumentan el confort y benefician a la tecnología pero olvidan las necesidades interiores del alma humana. Sería considerable reflexionar y rescatar la espiritualidad de las celebraciones festivas que transforman el tiempo y lo renuevan, dando lugar al surgimiento de un tiempo a la vez de retorno y de promesa.

Mientras los cristianos armamos el pesebre y celebramos el nacimiento de Jesús el 25 de diciembre, una tradición de los países nórdicos dice que el 21 de diciembre de cada año llega a la tierra, una energía que viene desde el centro de nuestro sistema estelar, producto del fenómeno cósmico conocido como solsticio de invierno, es el Espíritu de la Navidad, con la firme misión de traer al plano físico aquello que más deseamos: Paz, amor y prosperidad.

La profusión de luces, el arbolito de navidad y el abrigado Papá Noel, evidencian que esta práctica ha sido adoptada en nuestro país, como parte de nuestras costumbres características de esta época. En Japón, el árbol lleva en sus ramas muñecas, adornos de papel, abanicos y sonajeros. En China, en lugar de pinos se utilizan naranjos, símbolos de felicidad para esta cultura.

Pesebre, arbolito, Papá Noel, foquitos de colores, flor de coco, reyes magos... Cada familia, grupo humano o persona tiene su forma particular de realizar esta tradición. No importa cómo se realice, lo ideal sería que haya intenciones de crecer espiritualmente en conciencia para que aprendamos la práctica de la empatía con cada prójimo, para que seamos menos egoístas y mejores personas. ¡Feliz Navidad!

carlafabri@abc.com.py