La Guerra Civil de España (II)

Centro Cultural de Guernica.
Centro Cultural de Guernica.

Esta es la segunda y última parte de la reflexión basada en el libro La Guerra Civil de España, de Georges-Roux. En ella detallamos el desarrollo de los acontecimientos hasta el desarrollo del franquismo y el levantamiento del Monumento en el Valle de los Caídos.

Pronto surgen desconfianzas recíprocas. El Estado inmediatamente se pone a legislar la restricción de libertades religiosas hasta entonces. En los católicos genera desconfianza la legislación de reformas que limitarían sus prerrogativas tradicionales que les hace temer por el futuro.

Para el 7 de mayo el Cardenal Segura, Arzobispo de Toledo, Primado de España, publica una Carta Pastoral con los sentimientos del Episcopado. El Documento produce gran revuelo. El Cardenal rindió homenaje a Alfonso XIII, y señaló que con la monarquía, los derechos de la Iglesia fueron siempre respetados y que esperaba que lo mismo ocurra con la República.

Aconseja no dar importancia a las tendencias monárquicas o republicanas ya que solo importa “La defensa de la religión”. Si esta llegara a verse en peligro sabríamos resistir como soldados intrépidos, dispuestos a sucumbir gloriosamente”.

El mensaje suscita el enojo de los medios gubernamentales, los ministros hacen furibundos comentarios en los periódicos y para el día siguiente se dicta una medida de represalia, reduciendo la enseñanza religiosa en los centros dependientes del Ministerio de Instrucción Pública.

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Guernica, de Picasso.
Guernica, de Picasso.

El breve armisticio se quebró, días después en menos de 48 horas estallaron desórdenes diversos en Cartagena y en Madrid, que resultaron en un muerto y varios heridos. Pronto los desórdenes se convierten en motín.

Una gran manifestación exigió la expulsión de los Obispos, la disolución de las congregaciones religiosas y el licenciamiento de la guardia civil.

Para el mediodía la turba se dispuso a asaltar conventos. En el mismo día, la turba prende fuego a una quincena de edificios religiosos en Sevilla, Málaga, Alicante y Cádiz.

Increpado Azaña por no haber intervenido para pacificar a los amotinados respondió: “Que prefería la destrucción de todas las iglesias antes que arriesgar la vida de un solo republicano”.

Una simple Carta Pastoral tuvo la capacidad de encender resentimientos largamente guardados en la crecientemente polarizada población española dividida entre los tradicionalistas y los republicanos de tendencia más bien liberal y anticlericales.

Pero nadie en la población hispana pudo quedar indiferente ante este estallido tan ominoso de sus abismales diferencias intelectuales.

El régimen vive todavía el fervor entusiasta de las jornadas de abril. El ministerio de Alcalá Zamora y de Azaña sigue sostenido por una sólida popularidad.

Iglesia de San Felipe Neri de Barcelona, atacada durante la Guerra Civil Española.
Iglesia de San Felipe Neri de Barcelona, atacada durante la Guerra Civil Española.

Se llama a la convocatoria de una Asamblea constituyente. Las elecciones se celebran el 28 de junio; se desarrollan en medio de una perfecta calma, y constituyen un gran éxito para las formaciones de izquierda y sus aliados.

Con los socialistas, los radicales, los autonomistas catalanes o gallegos, el Gobierno dispondrá de 377 votos contra solo 60 de la oposición de derechas. Esta maciza mayoría le permitirá hacer prácticamente todo lo que quiera.

Empieza por anunciar la puesta en estudio de una reforma agraria y de una reorganización de la instrucción pública, lo cual es aprobado unánimemente. Después de estas promesas acogidas con satisfacción, el gabinete adopta unas medidas de ejecución inmediata, mucho más discutidas. En primer lugar, una depuración del ejército.

Sin embargo, el ejército no se había opuesto al advenimiento de la República. Sus cuadros reclutados en la nobleza pobre y la pequeña burguesía habían comprendido las debilidades del antiguo régimen.

La Constitución fue promulgada el 9 de diciembre de 1931 y al día siguiente Alcalá Zamora se convirtió en Presidente de la República. Los Republicanos soslayaron la admonición de Ortega y Gasset, y en lugar de alegría trajeron un fanatismo revanchista que necesariamente iba a culminar en enfrentamientos violentos.

La Constitución era anticlerical, antinobleza y anti propiedad rural, las tres bases tradicionales de la sociedad española, que no tardaron en reaccionar.

Se sucedieron pronunciamientos militares en las principales ciudades españolas. Y la situación económica empeoraba, complicándolo todo.

Para el 12 de setiembre del 33 Manuel Azaña dimite y la Cámara nombra como primer ministro a Martínez Barrios, conocido masón y por lo tanto sospechoso para la Iglesia Católica.

En respuesta se crea la ultraderechista Falange Española parecida al fascismo y al nazismo entonces en auge.

La idea provino de un carismático José Antonio Primo de Rivera, hijo del anterior Jefe de Gobierno monárquico.

Los abusos de ambas partes se suceden, los republicanos atacan iglesias, golpean a monjas y sacerdotes y llevan a prisión a algunos.

La Falange acumula adherentes y se militariza. Para julio de 1935 el Comunismo internacional reunido en el 8vo. Congreso de la Internacional soviética decide promover la Constitución de un Frente Popular en la Península Ibérica.

Las posibilidades de polarización están consumadas: por un lado el Catolicismo tradicional de España, y por el otro el temido y aborrecido Comunismo Internacional, ‘betes noir’.

El Valle de los Caídos, San Lorenzo de El Escorial.
El Valle de los Caídos, San Lorenzo de El Escorial.

Los enfrentamientos se vuelven sangrientos <b> </b>

El Jefe de la oposición, José Calvo Sotelo, es víctima de una celada y recibe un disparo en la nuca provocando su muerte instantánea.

Estalló la insurrección y la gran unidad militar de la derecha estaba asentada en Marruecos bajo la dirección de Francisco Franco. España se divide en leales y rebeldes.

Francia, con un gobierno de frente nacional de izquierda, apoya a la República y logra una firme protesta del parlamentario británico Wiston Churchill. Ello provoca la internacionalización de la Guerra Civil con importantes apoyos soviéticos y de intelectuales y escritores norteamericanos que crearon la brigada Lincoln, que combatió por la República, entre cuyos simpatizantes descollaba Ernest Hemingway, futuro Nobel de Literatura.

La derecha por su parte recibe el apoyo y la intervención italiana fascista de Mussolini, primero, y la de Alemania de Hitler después.

Los rusos realizan febril actividad pero casi toda clandestina, con Stalin al frente.

Francisco Franco, en un sello postal español.
Francisco Franco, en un sello postal español.

La aviación alemana actuó abiertamente y su episodio más célebre es el bombardeo de la ciudad vasca de Guernica, episodio inmortalizado por Pablo Picasso en un cuadro que solo llegó a España luego de la muerte del caudillo Francisco Franco.

La Guerra Civil Española tuvo dos ejes: el Bando Republicano, que tuvo su centro en Barcelona, y los falangistas que fueron convergiendo con victorias seguidas hasta llegar a Madrid. De esta narrativa surgió la frase “quinta columna” refiriéndose a la presencia en territorio enemigo de fuerte apoyo para los atacantes.

Para 1938 la preeminencia falangista se vuelve inevitable y apoyado por una buena dosis de violencia contra los republicanos. La División del apoyo en personal de ambas facciones era clara. Las grandes ciudades y los centros industriales proveían de combatientes a los Republicanos.

Y las ciudades menores con sus zonas rurales alimentaban a los Falangistas.

Las ciudades fueron cayendo sin pausa. El Generalísimo Franco se fue imponiendo en algo ayudado por el éxito internacional de los totalitarios de derecha caracterizados como victoriosos en la lucha ideológica en la celebre reunión de Munich en 1938, donde Hitler humilló al británico Neville Chamberlain –primer ministro– pacifista de Gran Bretaña.

Sin embargo, los combates en España seguirían siendo sangrientos hasta 1939 cuando se hace de poder el General Francisco Franco. Ese año fue productivo para el franquismo. El 14 de enero cayó Tarragona, doce días después Barcelona y para el 28 de marzo los franquistas habían entrado en Madrid. Para el 30 de marzo cae Valencia y el 1 de abril de 1939 se da por concluida la guerra civil con la victoria total del sector falangista. La derecha totalitaria parecía encaminada a dominar toda Europa.

En los EE.UU. prevalecían los que querían apartarse de los problemas europeos, con la política ‘America first’.

Alfonso XIII.
Alfonso XIII.

El Franquismo

Francisco Franco tomó inmediatamente el poder y estableció una férrea dictadura con su cuota de violencia y acciones autoritarias y vengativas en contra del opositor.

Sin embargo, Franco también demostró cualidades de estadista al dejar a España fuera de la Segunda Guerra Mundial, y permitir el uso de su territorio para la migración de los enemigos del totalitarismo hacia América.

Franco al mismo tiempo se negó –contrario a los franceses– a proporcionar víctimas judías para los campos de concentración justificando que se trataba de “súbditos españoles”.

Al concluir la Segunda Guerra Mundial, Franco entendió que el eje de poder se había mudado a Estados Unidos y mantuvo relación amistosa con gobiernos norteamericanos.

Y quizá su mayor contribución al futuro de España fue lograr la abdicación del heredero Don Juan de Borbón a favor de su hijo Juan Carlos, quien fue preparado para tomar el trono pero solo una vez desaparecido el gran caudillo.

Franco entendió claramente que un Reino diverso y a veces contradictorio como España necesitaría de un monarca unificador a la cabeza de lo que era una verdadera confederación de gallegos, vascos, extremeños, catalanes, andaluces entre otros.

Franco fue un verdadero dictador y hasta el episodio final de su muerte pudo demostrar que casi al igual que Stalin, el supremo mando que ostentaban, dado que en ambos casos ya en agonía, luego de días inconscientes recuperaban la noción del tiempo para seguir gobernando con mano de hierro desde el lecho de muerte.

Si bien él no lo previó así, los recaudos que dejó para la España post-Franco terminaron en democratización, apertura y consolidación de España como potencia occidental.

El Valle de los Caídos

A cincuenta km al norte de Madrid, sobre los primeros contrafuertes de la Sierra de Guadarrama, el Gral. Francisco Franco ordenó su construcción en 1940. Un monumento a todos los que, en un campo y otro cayeron en el transcurso de la Guerra Civil. El camino serpenteando a través de ásperas y desnudas pendientes, llega a una suerte de anfiteatro rocoso, coronado por una cruz de granito de ciento cincuenta metros. En la misma montaña un pórtico se abre. Es la entrada de una inmensa basílica excavada en la roca. Las puertas de bronce esculpido dan paso a una nave única, cuyas paredes de mármol están decoradas exclusivamente con los tapices flamencos tejidos para la entrada de Carlos V en Madrid. Se abrió al público en abril de 1959. Se convirtió en uno de los símbolos del franquismo.

En ninguna parte se ve un emblema partidista. Los antiguos revolucionarios están fundidos y confundidos con sus antiguos vencedores. Este monumento pasó a denominarse desde 2022 Valle de Cuelgamuros. Los restos del Gral. Francisco Franco fueron trasladados de allí, al Cementerio de Mingorrubio, junto con los de su viuda, Carmen Polo, cumpliendo así la voluntad del mismo. Igualmente, los del creador de la Falange Española, José Antonio Primo de Rivera, descansan hoy en el cementerio de San Isidro.

beagbosio@gmail.com