Adal Ramones: De arriba para abajo

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Adalberto Javier Ramones Martínez, presentador y productor de la televisión mexicana, conocido por su late show Otro rollo, llega al Paraguay para hacernos reír con Monólogo 2012. El espectáculo está previsto para el próximo 28, en la Conmebol.

“Hola, estás entrando al sistema de respuestas de entrevistas de Adal Ramones. Si quieres una respuesta de entrevista, oprime 1, si quieres una entrevista en vivo, oprime el 3, si usted es de un periódico del extranjero, marque el 4, si es de Paraguay, Perú o Costa Rica, marque el 5.

Holaaaaaaaaaaa, ¿con quién tengo el gustooo? Perdón por el sistema de entrevistas, ¡es una lata!”, dice Adal ni bien entramos en contacto después de esta primera broma. Y él es así: alegre. Está en su naturaleza, así que no le fue difícil transitar por este camino de las sonoras carcajadas, del buen humor y, ¿por qué no?, de la vida saludable.

Y hablando de carcajadas, nos imaginamos que aterrizará en nuestro país con las maletas cargadas de risas para el stand up o monólogo que va a brindar el 28 de setiembre, a las 21:00, en el Centro de Convenciones de la Conmebol. ¡Puesss claro que la risa está asegurada! “Me siento emocionado, me siento como un Cristóbal Colón de la época moderna, como que voy a ir a poner un pie allá aunque ya esté poblado, aunque sea un país enorme. Estoy con muchos deseos de llegar, aunque no sé qué va a pasar”, expresa a viva voz desde el otro lado de la línea.

“El lenguaje es algo que nos une. Sin embargo, hay que tomar en cuenta que somos países distantes, nos encontramos a miles de kilómetros de distancia y desconocemos las costumbres, y como en México no consumimos programas del extranjero, no sabemos quiénes son las personas famosas, quiénes son los exitosos. Nos metemos en internet para indagar...”.

-Entonces, ¿tu monólogo va a estar guionado o vas a improvisar?

-Siempre pongo este ejemplo... Cuando los cantantes van a dar un show o van de gira, ya lo tienen todo armado, estructurado y es muy difícil que lo cambien, pero muchos de nosotros tenemos la gran fortuna de poder improvisar, de agregar frases de acuerdo a las costumbres de los países a los que vamos. Por ejemplo, para Paraguay, vamos a tener nuestro guión que va a estar salpicado con expresiones en guaraní.

-¿Ya aprendiste algo?

-Está muy difícil, voy a tener que hacer uso del “acordeón” o del ayudamemo... “Para continuar con la entrevista apriete el 6...”.

En fin... Del ayudamemoria o copiatini en la jerga paraguaya.

Adalberto Javier Ramones Martínez (50) se hizo muy conocido con su late show Otro rollo. También condujo otros programas especiales como Bailando por un sueño, Cantando por un sueño, Teletón, Valores Juveniles, Furia Musical, Desfile de Navidad con las Estrellas y otros. Su versatilidad incluye también labores como escritor, actor, empresario y director de escena; todo esto en distintos momentos de su carrera. Pero lo que ahora ocupa su tiempo son los monólogos, riéndose de sí mismo, en varios puntos del planeta. “La comedia siempre debe empezar por ti mismo, de tu infancia, de tus defectos físicos, de cómo te trataron en la escuela, de cómo te hicieron bullying. Por ahí la gente se siente identificada y estalla de risa, pero hay que comenzar por uno mismo...”

-¿Nunca te quedaste en blanco en medio de un monólogo?

-Fíjate que te puede pasar, porque te distraes, porque te falla el micrófono o porque el standopero se aprendió de memoria su monólogo, pero la verdad es que nunca me ha pasado. Es más, te cuento una anécdota de cuando estábamos en Costa Rica. Hubo una inundación en el 2008 y hasta se había suspendido el partido de fútbol nacional por el tremendo temporal, pero me llaman y me dicen: “Oye, Adal, no creo que vayamos a suspender la presentación porque hay una fila de gente de kilómetro y fracción; la gente está empapada, se está mojando y sigue firme”. Luego en el escenario, me aviento los primeros 15 minutos improvisando sobre la inundación. Cuando uno inventa mucho, como es mi caso, es difícil quedarse en blanco.

-La gente espera que permanentemente estés alegre. ¿Cómo vivís eso?

-A veces, la gente quiere verte bailando sobre la mesa de un restaurante, ¡pero no es posible! Y a veces te dicen: “Uy, Adal, qué serio”. Ahí les digo: “¿Qué quieres? Estoy aquí en el baño lavándome las manos”. La verdad, te tengo que confesar que tengo un carácter muy tranquilo, soy muy conciliador, sí tengo mis días, pero normalmente trato de vivirme la vida serenamente, sin enemigos. Nunca he subido un escalón aplastando a alguien. Me considero una persona alegre que trata de verle el lado amable a la vida, de estar sonriendo, de disfrutar de la familia.

-¿Y qué opina tu familia de tu trabajo?

-Pues mi mujer (Gabriela Valencia) no se queja mientras tenga su tarjeta de crédito (risas). Muchas veces es difícil para la familia sobrellevar las ausencias, sobre todo cuando se presentan compromisos familiares, como una boda. Pero, en líneas generales, mi vida es muy tranquila: me clavo en internet, respondo mails y, luego, a dormir porque se vienen los compromisos.

-¿El haberte convertido al cristianismo hizo que cambiara el tipo de humor que hacés?

-No, de ninguna manera. Primero que nada, siempre he creído en Jesús. Sigo creyendo en el mismo Jesús que he creído toda mi vida, desde que era niño. No voy a templo alguno, trato de orar en las noches; con mi mujer, a veces, compartimos una lectura de la Biblia. Pasó que una vez dije: “Jesús creo en ti y quiero ser como tú”, y en México tenemos muy satanizada la palabra “creo en Dios”; el cristianismo lo asocian al fanatismo, pero mis creencias siguen siendo las mismas.

-¿Qué opinás de Roberto Gómez Bolaños?

-(Se vuelve a interrumpir la charla) “Para seguir con la entrevista deposite mil dólares”. “Es una grabación vieja, ahora es mucho más”, bromea. Ya en tono más serio, contesta la pregunta luego de unos minutos de silencio... “Mira, lo que te pueda decir de Roberto Gómez Bolaños es poco. Desde chico quedaba fascinado con él viendo a Chespirito. Años después de admirarlo tanto, me topo con él y luego otros años después, cuando comenzaba con el programa Otro rollo, me llama para develar una placa, en su homenaje, por la obra teatral Once y doce . No lo podía creer, se me caían las lágrimas cuando lo escuchaba hablar de mí... Y cuando el programa cumplió diez años, se realizó un especial. Seguido del anuncio Televisa presenta, aparece Roberto Gómez Bolaños hablando de tu servidor... Mis ojos eran una regadera. Fue el regalo más grande. Todavía había mucho que hacer, pero le dije a Gaby, mi mujer, que si todo acababa en ese momento, quedaba feliz.

-Pero seguimos teniendo Adal Ramones para rato: escritor, actor, empresario, director de escena.

¿Qué hay de nuevo?

-Estamos produciendo un documental sobre lo que se vive detrás de cada gira y el título tentativo es De arriba para abajo con Adal Ramones. Lo estamos haciendo con el director de cine Juan Carlos Carrasco, quien ya se ganó un Ariel, que es la máxima presea en México. Vamos a estar en Paraguay filmando todo, desde que llegamos al aeropuerto hasta lo que sucede en los camerinos, las risas, el público.

Lastimosamente, la amena charla vuelve a interrumpirse, pero está vez no era broma, así que le damos las gracias por su tiempo. “Gracias a ti”, finaliza.