Custodiando por un sueño

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Héctor “Tito” Speranza llegó al piso de Bailando por un sueño en 2010 como custodio de Ricardo Fort. Luego, gracias al juego mediático con Marcelo Tinelli, se hizo tan popular, que al año siguiente fue figura del certamen, cautivó al público y llegó a la final.

Personal trainer y guardaespaldas, Héctor “Tito” Speranza (39) se hizo conocido primero como custodio del mediático Ricardo Fort, cuando este formaba parte del popular concurso Bailando por un sueño. Pronto llamó la atención de Marcelo Tinelli, quien con el fin de arrancarle una sonrisa, poco a poco, fue haciéndolo participar cada vez más del programa y Tito fue ganándose al público. Esto motivó los celos de Fort, quien, según los rumores, terminó despidiéndolo.

Al año siguiente, en 2011, Tito fue invitado a participar del programa y no solo tuvo una buena performance, sino que llegó a la final y terminó segundo frente a un duro contrincante como el bailarín Hernán Piquín y a su pareja Noelia Pompa, con muy poco porcentaje de diferencia.

Tito Speranza forma parte del elenco de la obra Despedida de soltero, una divertida comedia de enredos junto a Nazarena Vélez, Paula Chaves, Peter Alfonso, Gustavo Conti, Eugenia Lemos, Jey Mammon y Bárbara Vélez, que se presentó el viernes, anoche y continúa hoy, a las 18:00, en el Centro Paraguayo Japonés. En un paréntesis de su presentación, aprovechamos para conversar con él.

-Cuando llegaste a ShowMatch como custodio de Fort, ¿esperabas que tu presencia tuviera tanta repercusión?

-No esperaba tanta popularidad; en realidad esto se dio porque un día Marcelo Tinelli miró hacia la izquierda y me miraba mal y demás, y fue surgiendo mientras seguía allí con la custodia y se fue como “acrecentando” el personaje Tito, que había hecho Marcelo.

-Y te fue gustando cada vez más.

-El tema de gustar o no fue pasando por otro lado; nunca me imaginé estar en el medio, porque las cosas con las que me iba relacionando, estudiando y demás no tenían nada que ver con el medio.

-¿Soñabas con toda esta popularidad?

-No, la verdad que no, para nada; se dio.

-¿Te gusta?

-Siempre es lindo que la gente te reconozca ciertas cosas. No es algo que me desveló llegar algún día, pero bienvenido sea, por eso Dios me lo puso en el camino.

-¿Te parece que la televisión es generosa para que alguien anónimo cobre notoriedad?

-Y generosa es, porque yo era una persona desconocida y salí al reconocimiento del público, pero también dependió mucho del programa de Marcelo.

-¿Seguís siendo custodio hasta ahora?

-Algunas cosas puedo hacer, pero obviamente que el empresario común no me contrata por la exposición que tengo. La última vez que fui a un evento fue en el que vino el basquetbolista Fabricio Oberto, o cuando el empresario Guillermo Marín me llevó como uno de los custodios de la gira de Lionel Messi; para ese tipo de cosas sí me llaman. O dentro del círculo más íntimo del custodiado sí lo puedo hacer, porque tiene un grupo de personas.

-¿A qué personaje famoso te hubiera gustado proteger?

-Y no sé, nunca me puse a pensar, pero a algún que otro deportista. Cuando vino la última vez Inxs, estuve en el escenario. Es trabajo y está bueno; yo no soy muy cholulo. Cada persona tiene su intimidad y yo no soy muy cholulo por eso.

-¿Darías efectivamente tu vida por proteger a tu custodiado?

-Uno pertenece a un grupo de custodia; no hay una persona sola, cada uno tiene una función que cumplir y, obviamente, tu función la tenés que cumplir al ciento por ciento. No sé si con eso contesto, pero creo que se entiende.

-¿Qué nos podés contar de tu paso por el Bailando?

-Fue muy buena (la experiencia); al principio, cuando me lo ofrecieron, no sabía cómo tomarlo, por qué me lo ofrecieron, y charlando con mi novia, Marcela Villagra (foto de la derecha), dijimos: “Por algo debe ser, Dios nos pone este desafío”, y me lo tomé como tal, un desafío, un trabajo, y la frutillita del postre, ayudar en ese momento a alguien, colaborar a cumplir el sueño de los chicos del 2 de Abril. Era conseguir un objetivo; entonces dije: “Vamos para adelante”.

-¿Te gustaba bailar ya de antes o tuviste que aprender?

-No, nada que ver con lo que se puede hacer con los amigos, o ir a un baile o a una fiesta. Es totalmente distinto. Y yo lo tomé realmente como un trabajo y traté de hacerlo lo mejor que me salía y podía, por eso ensayaba todos los días.

-¿Cómo superaste la timidez inicial que mostrabas en el programa?

-No sé si lo superé, pero como tengo el pensamiento del deportista, lo tomo como un desafío y digo: “Bueno, tengo que poder con esto y manejar el tema de la adrenalina”. Y creo que por eso lo estoy manejando cada vez un poquito más.

-Cuando se acercaba la final, ¿pensabas que ibas a ganar?

-Lo que decidí fue ir paso a paso, ritmo a ritmo; tenía que “aprobar” ese ritmo y hacía lo imposible para que saliera, y así con lo que viniera. Cuando llegó el tema de la semifinal, que eran cuatro ritmos seguidos, dije: “Me tengo que aprender los cuatro y no olvidarme y seguir”. Gracias a Dios me salió, y en la final empecé cada uno de los ritmos, del primero al cuarto, lo tomé todo y dejé todo lo que podía. Así que estuve feliz de haber llegado a una final. Como es una competencia, hay uno que gana y otro que pierde, y obviamente a todos nos gusta ganar, pero haber perdido con Hernán y Noelia fue justo. El público y el jurado consideraron que bailaron mejor y está bien. Pero por lo menos tuve el reto de medirme contra gente más experimentada y profesional.

-Con lo tímido que sos, ¿cómo fue para que aceptaras hacer teatro?

-Y bueno, fue otro tema también, porque cuando me lo propusieron, dudaba. Y lo volví a tomar como otro desafío, y además como había gente que ya conocía y demás, entonces le di para adelante. Y poniéndome bajo la dirección de Roberto Antier, y después me ayudó con la dicción y la voz Atilio Beronelli, y todos mis compañeros me fueron ayudando y creo que se ha creado un lindo personaje en la obra, que se ve envuelto en una serie de enredos por culpa de terceros —soy Pipo, el personal trainer del personaje de Nazarena Vélez, que me contrata para que simule ser alternativamente un stripper dominicano ante Paula y un amigo gay ante Peter— y sale gracioso.

-Después del teatro, ¿cuáles son tus planes?

-Por ahora, tengo la gira; a nivel mediático no tengo nada. Yo sigo dando algunas clases como personal trainer; después cuando nos instalemos acá (Buenos Aires), acompañarla a Marcela, que se incorpora al Bailando 2012.

-¿Qué pensás respecto a eso? ¿Te tomó de sorpresa o ya lo estabas esperando?

- No, se había hablado, pero nunca nada en concreto, y cuando salió dije que lo que ella decida iba a estar bien y la iba a apoyar en lo que hiciera.

-¿Cuántos años hace que están juntos?

-Doce años.

¿Matrimonio en puerta con Marcela?

-Por ahora, no, pero estamos bien así. Surgió todo eso por el programa; Marcelo nos casó al aire.

-¿Y planes de hijos?

-Y están; vamos a ver qué nos dice Dios también. Además estamos en una edad límite para formar una familia.

-Si te vuelven a llamar del Bailando, ¿participarías?

-Sí, sin ningún problema. Es cuestión de ver qué es lo que quieren. Pero por el momento me estoy recuperando de las lesiones que tengo, así que viene un parate.

Argumento de Despedida de soltero

Son las tres de la tarde en Carlos Paz y Peter (Pedro Alfonso) se despierta sin poder recordar lo que sucedió la noche anterior, en la que su amigo Chanchi (Gustavo Conti) le organizó una despedida de soltero de manera sorpresiva. El departamento está totalmente desordenado luego de la fiesta y Paula (Paula Chaves), su novia, que debía hacer una presentación en el sur del país, lo llama por teléfono para avisarle que en minutos regresará al departamento porque suspendieron su viaje a causa de las cenizas volcánicas.

Entretanto, la jefa de prensa de Paula, Valentina Hicks (Nazarena Vélez), vende los derechos de televisación del casamiento a un canal y la despedida de soltera sorpresa de Paula a otro, y su plan es realizarla en el departamento en donde Peter acaba de despertarse, pero en el que justamente él no debería estar.

Paula, por su parte, contrató los servicios de una detective para que confirme si Peter le es fiel, y Valentina, los servicios de Pipo (Tito Speranza), que es su personal trainer, para que simule ser alternativamente un stripper dominicano ante Paula, y un amigo gay ante Peter.

A este contexto además se suma la presencia de una stripper rusa (Eugenia Lemos), una fan obsesiva de Peter (Bárbara Vélez) y un asistente traidor (Jey Mammon).

Malentendidos, enredos y confusiones llevan la situación a límites disparatados y hacen peligrar el tan esperado casamiento de Peter y Paula.

Fotos fotosbailando.blogspot.com / lomejordebailandoporunsueno.blogspot.com