Desplegando simpatía y femineidad por todos los poros, Dallys se presentó puntualmente para la entrevista acompañada de su madre, Raffi Enciso, quien vino de Ciudad del Este para estar con ella. Según manifiesta, se pone muy feliz cada vez que viene a nuestro país. “Me lleno de energía, de amor. Uno comienza a valorar lo suyo recién cuando está lejos. Y ahora estoy disfrutando a full. Son solo cuatro días, pero muy hermosos, con mi familia y amigas. Estoy muy contenta”.
Dally hace siete años que está trabajando en la Argentina y ha logrado conquistar el corazón de los argentinos.
-¿Alguna vez pensaste que lograrías ser famosa?
-Uno sueña y la verdad es que yo soñaba cuando era chiquita, pero jamás me hubiera imaginado nada tan grande o inmenso. Veía a las modelos de entonces: Ingrid Poka, Lorena Arias, y me imaginaba como ellas.
Todos los beneficios, en un solo lugar Descubrí donde te conviene comprar hoy
-¿Cómo fue para que decidieras ir a Buenos Aires?
-Como fui Miss Playboy Paraguay, tenía una buena relación con Playboy Internacional, al que le gustaba mucho mi perfil de chica natural, muy diferente a las exuberantes y más voluptuosas que acostumbran. Entonces me llevaban para hacer prensa y representar a la empresa en muchos países. En una de esas, fui como chica Playboy a Mañanas Informales, en Argentina, como artista internacional.
-Y allí conociste a Jorge Guinzburg.
-Sí, él me hizo la entrevista. Fui con pocas expectativas, como una más, pero él se sorprendió tanto cuando vio a la chica simple y no a la conejita sexy –otro tipo de mujer– que en el corte me dijo: “Vos tenés que trabajar conmigo”. Él estaba haciendo una revista en Carlos Paz.
-¿Por qué creés que te eligió?
-Se encontró con una chica atractiva físicamente y que podía dar sobre el escenario otra cosa más allá del cuerpo. Acepté, pero por decir que sí; yo estaba muy bien acá con Playboy, gané mucha popularidad. Aunque arranqué desde los 17 años y los medios me conocían porque hacía muchas fotos para todos, la popularidad masiva la gané con Miss Playboy.
-¿Por qué decidiste ir?
-Me pasaron muchas cosas desagradables al mismo tiempo. Y por suerte me fui; la verdad es que fue muy gratificante la carrera que también hice allá.
-¿Qué se siente haber triunfado en la Argentina?
-Lograr una carrera artística tan profesional en la Argentina –mercado muy difícil, exigente e importante en Latinoamérica–, producto de mi trabajo y esfuerzo, pero también del lugar que me dan, y el cariño que tienen conmigo, porque hay muchas argentinas que no tienen el lugar que tengo, hace que esté muy agradecida.
-Trabajaste mucho en poco tiempo.
-Tuve la oportunidad de trabajar en un año en Telefé, junto a Fabián Gianola, en el programa Bien tarde, donde pude mostrar mi faceta de actriz y comediante; también dos años en Canal 13 de la mano de Marcelo Tinelli, en Ideas del Sur, donde patiné sobre hielo y bailé. También estuve dos años en América. En los tres canales hice cosas totalmente distintas.
-Llegaste a hacer teatro y revista también.
-Hice revista con Guinzburg; una comedia, Mr New York, con Nito Artaza. Luego, como vedet en Deslumbrante, con Miguel Ángel Cherutti; con Florencia de la V hice Livin la viuda loca, otra comedia. Un departamento por un día, en la calle Corrientes, con Norma Pons y Beto César, y Boeing, boeing, mi última comedia.
-¿Qué edad tenías cuando te fuiste?
-21 años; muy joven. Hoy tengo 28. Recién ahora me doy cuenta.
-¿Enviarías a tu hija tan joven?
-Depende. No soy madre, pero cuando la raíz es buena, sólida, hay confianza. Yo trabajé desde los 13 años como promotora y vendedora. Una vez, a los 15 años, gané un concurso por llegar a mi meta como mejor vendedora y gané el sorteo para viajar a Disney. Y la verdad es que mamá fue muy generosa conmigo en ese aspecto, porque siempre me dejó aprovechar las oportunidades y me dejó ir; como era menor, no conseguí la visa para Disney, por lo cual fui al Caribe. Después, me dejó venir a los 17 años a trabajar a Asunción.
-¿Cómo fue la experiencia?
-Fue muy difícil para las dos y para mí aún más, porque yo estaba muy acostumbrada a su asesoramiento y compañía. Que confiara en mí fue muy importante para que hoy sea la mujer que soy, porque uno es lo que elige ser. La fama, plata, gloria o reconocimiento, todo eso es efímero; lo importante es el pilar: los valores, saber lo que uno quiere, los límites, saber elegir aunque cueste. Tuvimos una historia dura, pero elegimos no ser víctimas, sino salir adelante y ser felices con lo que tenemos.
-Y este año te convocaron como panelista para Desayuno americano.
-Fue un vuelco en mi carrera, algo inesperado; gracias a Pamela David, quien me había recomendado para Animales Sueltos cuando dejó el programa, pero luego me dijo que prefería que esté con ella. Acepté y la sorpresa fue la gran aceptación de la gente; es una cosa increíble.
-¿La pelea con Marengo es real o parte del show?
-Es real, aunque hoy en día tenemos una buena relación de compañeras, pero en el programa tenemos nuestras diferencias, porque tenemos ideologías totalmente diferentes. Ella tiene un pensamiento que yo no comparto, pero que es tan respetable como el mío. Durante el Patinando sí la enfrenté por algunas de sus actitudes. Incluso quien recomendó a Marengo para el programa fui yo, aun teniendo nuestras diferencias. Ella es muy divertida cuando está en su eje.
-¿A qué más aspirás ahora?
-Primero, me encantaría hacer algo en Paraguay, porque además de tener muchas ofertas de trabajo en la Argentina, también quiero hacer algo acá. Ya tengo mi lugar ganado allá. Me encantaría poder hacer ficción y he tenido propuestas de otros canales, pero no tuve autorización de mi productora, porque soy exclusiva de América. Teatro sé que no voy a poder, porque no me da el tiempo; implica mucho ensayo y yo cuando hago algo quiero hacerlo bien o, si no, no lo hago.
-¿Te convocaron para hacer temporada teatral?
-Sí, pero dije que no; de haberlo hecho, estar acá hubiera sido imposible. Quiero poder venir más seguido a Paraguay. Estoy en un momento en el cual puedo darme el lujo de decir: “Este verano no quiero hacer temporada”.
-¿Estás de novia?
-Sí, con Nicolás Sporleder (35) hace siete años. Él ha sido el equilibrio que necesitaba en mi vida; este trabajo es muy solitario, porque uno viaja mucho. Mi mamá, en Ciudad del Este y yo estaba sola. En mi vida faltaba la contención, el amor, el apoyo y él es esa persona. Nos elegimos día a día. Es hoy el amor de mi vida y ojalá sea para toda la vida.
-¿Hay planes de matrimonio?
-Sí, por ahora no tengo la menor idea de cuándo, pero sí.
Me encantaría hacer algo en Paraguay porque quiero poder venir más seguido aquí.
mpalacios@abc.com.py
