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Corazón contento

Hasta principios de 1920, los concejales municipales no gozaban de dieta alguna. Recién después del 28 de enero del mencionado año, luego de largas y polémicas deliberaciones y de las posturas encontradas de la opinión pública, se les acordó, no obstante, la oposición de la intendencia, una suma a ser cobrada por cada sesión realizada.

Vestigios de una tumba

En uno de los cuartos posteriores de la fastuosa iglesia del barrio asunceño de Santísima Trinidad se encuentran pedazos de lo que fue la losa de mármol que cubrió la tumba del presidente Carlos Antonio López, fallecido el 10 de setiembre de 1862.

Dicha losa estuvo guardando los restos presidenciales hasta 1939, año en que fueron exhumados y trasladados hasta la cripta del Panteón Nacional de los Héroes, donde actualmente se encuentran.

Y hablando de los Yegros…

Uno de los primeros Yegros venidos al Paraguay fue don Diego de Yegros, hacia 1621 o poco antes, e iniciador del linaje Yegros en el Paraguay, con doña Francisca de Guzmán o de Vera y Guzmán, bisnieta por una rama, de Domingo Martínez de Irala y, por otra, de Garcí Venegas.

Descendiente de este matrimonio fue el maestre de campo general José de Yegros, casado con doña Francisca de Ledesma Valderrama, quienes fueron algunos de los primeros terratenientes en Quyquyhó, juntamente con el sargento mayor Domingo Flecha y el general Cristóbal Domínguez de Ovelar, entre otros.

Uno de los hijos de don Diego de Yegros y doña Francisca de Ledesma Valderrama fue el gobernador del Paraguay, Fulgencio de Yegros y Ledesma, casado con María Tomasa Franco de Torres. De los tres hijos que tuvo este matrimonio, el teniente coronel José Antonio de Yegros y Franco, casado con María Ángela Franco de Torres, fue padre de los próceres de la independencia nacional, brigadier general Fulgencio Yegros Franco y Antonio Tomás Anastasio Yegros Franco. Otros hijos fueron José Agustín, María Damasia, José Antonio Esteban, Diego y Francisco Venancio Yegros Franco.

La cuna del prócer

En un hermoso paraje en los campos de Quyquyhó se encuentra una casa que, en su aparente humildad, encierra siglos de historia. Con el paso de los años, luego de diversos avatares, pasó a manos del Estado paraguayo. Hoy, este histórico patrimonio está en serio riesgo de desaparición a causa de las vandálicas medidas populistas del Gobierno.

Presidiendo una colina de hermosa vista y rodeada de ondulados campos, arroyos de cristalinas aguas, risueños parajes al pie de serranías, se encuentra Isla Alta, el antiguo feudo del añoso linaje de los Yegros del Paraguay. Allí, en Isla Alta, paraje de Quyquyhó, sigue en pie, cargada de siglos, la casa que perteneció a uno de los próceres de la independencia, Antonio Tomás Anastasio Yegros y Franco.

“Bestias de carga”

Cuenta Olaf J. Storm, explorador que recorrió el río Pilcomayo a fines del siglo XIX, que los indígenas del Chaco utilizan a sus mujeres como bestias de carga cuando emigran a otros lugares, pues, “es ella la que lleva los utensilios, y a no olvidar, la criatura que transporta en una bolsa en el hombro o cargada en la cadera”.

El marido, mientras tanto, se ocupa de la caza y “pasa el resto del tiempo paseando o durmiendo”.

surucua@abc.com.py