Gobiernos entre Francia y López
Una etapa casi desconocida en la historia de nuestro país es la que va desde la muerte del dictador Francia y la presidencia de don Carlos Antonio López.
El mismo día del fallecimiento del dictador se constituyó una junta de Gobierno provisoria compuesta por el capitán de artillería Manuel Antonio Ortiz (alcalde de primer orden), Agustín Cañete (comandante de armas del Cuartel de la Plata), teniente Pablo Pereira (comandante del Cuartel del Hospital), Miguel Maldonado (comandante del Cuartel de San Francisco) y el subteniente Gabino Arroyo (comandante del Cuartel de la Ribera). Como primer secretario de la junta fue designado Policarpo Patiño, el actuario de Francia; segundo secretario, José Gabriel Benítez, y fiel de fechos, Martín Bazán. Patiño estuvo en el cargo hasta el 30 de setiembre, cuando fue destituido. Al día siguiente se suicidó.
Debido a que la junta tardaba en convocar a un congreso para tratar la sucesión del Dr. Francia, el 22 de enero de 1841, un movimiento militar dirigido por el subteniente Dionisio Ojeda derrocó a la junta. El sargento Romualdo Duré fue el encargado de efectivizar la destitución de los miembros.
Reunidos los comandantes de los distintos cuarteles (el citado Ojeda, Bernardo Denis, Mariano Roque Alonso, José Matías Candia y Julián Bogado) con los munícipes Juan José Medina y Francisco Xavier Filártiga, resolvieron nombrar miembros de una nueva junta provisoria a los señores Juan José Medina, José Gabriel Benítez y José Domingo Ocampos con la misión de convocar al Congreso.
El 27 de enero, la nueva junta convocó para el 19 de abril de 1841, pero el plazo pareció excesivo a la ciudadanía y esta situación hizo que apareciera en el escenario político una figura que después tuvo mucho protagonismo: Carlos Antonio López.
López y Mariano Roque Alonso, ayudados por Vicente Godoy, Hermenegildo Quiñónez y Pedro N. Fernández, entre otros, se conjuraron y depusieron al triunvirato. El 9 de febrero fueron nombrados Mariano Roque Alonso y Carlos Antonio López como comandante general de armas y secretario, respectivamente, y fueron comprometidos a convocar al Congreso para el 12 de marzo.
Este nombró cónsules de la República –por el término de tres años– a los mencionados Carlos Antonio López y Mariano Roque Alonso.
El Congreso de 1844 nombró presidente de la República a Carlos Antonio López.
Primeros paracaidistas
El 14 de diciembre de 1942, el director general de Aeronáutica de nuestro país, el mayor Pablo Stagni, creó una unidad de paracaidistas. Previamente se había hecho un curso de paracaidismo militar y en aquella fecha fue otorgado el título de paracaidistas militares a los siguientes oficiales: mayor DEM Pablo Stagni, capitanes de aviación Luis Ugarriza y Abdón Álvarez Albert; tenientes 1.° de aviación Gerónimo Centurión, Félix Zárate y José A. Duarte, y tenientes de aviación Epifanio Ovando, Darío Latourrette, Ricardo Alliana y Carlos R. Pereira.
Un paraje asunceño
Antiguamente, en los últimos años del siglo XIX existía en Asunción un amplio terreno conocido con el nombre de Barracué. Abarcaba las calles Teniente Fariña, Paraguarí, Tacuary y Rodríguez de Francia, y era un inmenso yuyal lleno de profundos zanjones.
Los propietarios lo lotearon y vendieron con grandes facilidades de pago y a precios reducidos. Ante la ventajosa oferta, rápidamente fue vendido y profusamente poblado, ampliándose el casco urbano de la capital.
Una latifundista
Una de las primeras latifundistas de la era independiente paraguaya fue, sin duda, doña Elisa Alicia Lynch. Sus títulos incluían 542.613 ha entre los ríos Bermejo y Pilcomayo (territorio que después pasó a formar parte del territorio argentino, por medio del Laudo Hayes de 1878).
En el norte, allende el río Apa, poseía más de 4.000.000 ha de bosques (territorio absorbido por el Brasil en la posguerra).
Al sur (parte de los actuales departamentos de Itapúa, Caazapá y Alto Paraná) era propietaria de unos 5.000.000 ha de campos, bosques y yerbales, requisados en la posguerra.
En Asunción y alrededores fue dueña de 29 propiedades.
Según documentaciones, doña Elisa pagó de su peculio por todas estas, aunque a precio subvalorado.
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