La estela de una tradición familiar

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La mayoría de los estudiantes tiene un día “grande” en su vida académica: la graduación. Una fiesta para el alumno, sus compañeros y familias. Es el gran día en el que va a obtener algo por el que estuvo luchando años y la ocasión merece una tenida especial: las togas.

La toga –traje principal exterior y de ceremonia, que usan los magistrados, letrados, catedráticos, etc., encima del ordinario– es una prenda de vestir que comenzó a ser utilizada por primera vez en la Roma republicana como símbolo de rango entre los ciudadanos de la República. La toga romana –prenda principal exterior del traje nacional romano, que se ponía sobre la túnica–era una prenda semicircular, voluminosa y elegante, que originalmente se utilizaba como prenda diaria de uso común y que, paulatinamente, debido a que daba poca libertad de movimiento para la realización de las labores cotidianas, fue adaptada solo como prenda para usarse en las sesiones del Senado o en ceremonias solemnes. Para el uso diario, fue sustituida por túnicas o estolas y, más adelante, por capas, abrigos y, recientemente, por chaquetas y suéteres.

La toga como prenda universitaria comenzó a ser utilizada en el siglo XI, cuando la Universidad de Toulouse, en Francia, la adoptó como vestimenta para distinguir al rector y a sus consejeros; más tarde, en la Universidad de París, fundada en 1231, fue instituida y reglamentada por primera vez como una prenda para resaltar a quienes la institución había distinguido con reconocimientos, grados y dignidades propias de su trayectoria académica. De esta forma y a partir de ese momento, fue adoptada como símbolo de dignidad en diversas universidades del mundo.

En la Universidad Nacional de Asunción comenzó a utilizarse en la década del 60. En el año 1963, hace 51 años, el Dr. Crispín Insaurralde, rector de la Universidad Nacional de Asunción, veía en otros países la utilización de indumentarias propias para la ceremonia de graduación, togas y tocas. Encomendó la tarea a un sastre de Asunción, don Zacarías Solís. Su hija, María Blanca Solís, y su nieta Bianca Pane, rememoran la historia. “Mi padre era un humilde sastre de Asunción, y el rector de la Universidad Nacional, averiguando sobre costureros que confeccionaban prendas por cantidad, llegó hasta mi padre, don Zacarías Solís. Él creó varios modelos, hizo varias pruebas antes de lograr la prenda requerida”, expresa María Blanca.

Así se inició el primer negocio de togas en el Paraguay. “Nuestra empresa fue evolucionando con el pasar de las décadas, manteniendo siempre el toque personal y detallista que la caracteriza”, afirma la hija.

Bianca, nieta, afirma que siguiendo la tradición familiar su madre creó la empresa Togas y Tocas, que luego cambió a Zachary, en homenaje al fundador de la empresa. “No solo cambiamos el nombre, también modificamos los servicios y productos. Después de 50 años en el mercado, con un diseño característico, creado por mi abuelo, decidimos innovar previo análisis exhaustivo de las ceremonias de graduación en los Estados Unidos, de estudiar las tendencias de togas y tocas en el mundo y el mercado nacional”, explica Bianca.

El uso de este traje tiene sus reglamentos. La toga se compone de una túnica abierta, muceta y birrete, todas estas prendas en color negro. Tiene que ser usada sobre traje oscuro, zapatos negros, camisa blanca y corbata gris. Para los universitarios que poseen grado de doctor, el birrete debe ir con borla y flecos de acuerdo con el color asignado a cada facultad; quienes no poseen el grado de doctor, usan solamente el birrete con botón y, quienes poseen más de un grado de facultades o escuelas distintas, usan cintas en la muceta y pueden elegir el color de la borla y el del botón del birrete. “Nuestros modelos están inspirados en los estilos americanos y confeccionados con materiales mucho más livianos, frescos, adecuados a nuestro clima. Otra ventaja importante es que no se arruga fácilmente. Además, a modo de diferenciar categorías, ofrecemos una diversa gama de togas y tocas con diferentes distintivos, tanto para grados, como para posgrados y doctorados”, agrega Bianca.

“Las ceremonias de graduación son momentos solemnes y cargados de mucha emotividad y de mucho orgullo. Por este motivo, ofrecemos toda nuestra experiencia y los mejores productos para celebrar estos actos tan importantes de la vida del estudiante”, añade.

Si bien el uso de las togas va innovando y evolucionado hacia otros sectores de la educación primaria, el Ministerio de Educación y Cultura (MEC) no aprueba los gastos innecesarios para las actividades de fin de año, entre ellos el uso de la toga. Estas disposiciones están contenidas en la circular n.º 13 de la Dirección de Educación Escolar Básica, que brinda orientaciones sobre las actividades de cierre y colaciones, y está dirigida a instituciones educativas oficiales, privadas y subvencionadas de todo el país.

Para María Blanca y Bianca, madre e hija, las togas reflejan la culminación de un logro académico y por eso son utilizadas en las universidades del mundo. “También ofrecemos atuendos de este tipo para quienes prefieran un acto diferente. Nos adecuamos a los pedidos y gustos de nuestros clientes. Para los estudiantes representa un logro cumplido y para nosotros también significa un éxito que nos elijan para ese momento tan importante de su realización académica. No solo confeccionamos, también damos consejos de cómo lucir ese día, estamos presentes en la graduación, les acompañamos, les asesoramos, vivimos la emoción con los egresados, retratamos esos momentos, vemos caras felices y nos ponemos felices. No en balde llevamos más de 50 años en el mercado, en la vida de los estudiantes”, finaliza Bianca Pane.

En fin, la culminación de una etapa académica, que va a dar pie a la iniciación laboral, merece ser celebrada por todo lo alto y lucir acorde al momento. Para muchos egresados, el giro de borla “representa una etapa culminada, la certificación de la disciplina en busca de nuevos conocimientos y, a través de ellos, mejores horizontes laborales. Ante la sociedad, un reconocimiento, en especial en este país en el que el nivel de analfabetismo es alarmante, así como el bajo índice de estudiantes universitarios que culminan una carrera. Tal vez la borla parezca solo un símbolo, pero encierra en ella mucho significado para quien sabe lo que cuesta”, decía una egresada de la carrera de Periodismo. Por lo tanto, bien vale la pena vestir la toga cum laude o con honor.

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