Larga vida a la lectura

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Bajando por la avenida San Martín, una cuadra antes de Aviadores del Chaco, sobre la mano derecha, una enorme estructura llama la atención de los que pasan por allí. Algunos ya la conocen por dentro, otros no. Pero de seguro muchos recuerdan el aspecto que mostraba este local hasta hace unos años, con su tradicional techo de color azul y sus estantes repartidos por el reducido espacio, repletos de libros. Hoy, al poner los pies en la entrada de la librería y editorial El Lector, una puerta automática de vidrio se abre de par en par ofreciendo al cliente las llaves de todo un universo de sabiduría. Ya no están los estantes sujetos en un árbol, mucho menos las cajas de cartón.

"Me imagino que la gente se debe preguntar eso. Cómo Pablo Burián, de ser vendedor de naranjas y verduras en la calle, se convirtió en empresario", reflexiona Burián sobre el camino que tuvo que recorrer para llegar hasta una de sus tantas metas, porque, como él mismo sostiene, "aún queda mucho por hacer; esto no se queda acá, tengo muchos proyectos por concretar aún".

Horizonte incierto

Proveniente de una familia de condición humilde, Pablo Burián pasó parte de su niñez en el barrio Mburicaó de Asunción, con su madre y seis hermanos, quienes debían recurrir al ingenio y el sacrificio para poder sobrevivir. Mientras su madre vendía verduras en el Mercado 4, el pequeño Pablo, con tan solo siete años de edad, se iniciaba en la tarea de la venta ambulante, madrugando para colocar sus frutas y verduras, y así poder estudiar por la noche. "El horizonte era muy incierto en ese entonces, porque debía hacerme una vida condicionado por una realidad económica bastante desfavorable", recuerda.

Pero de imprevisto, un hecho trascendental le daría una nueva perspectiva de la vida al niño. "La muerte de mi hermano mayor (apodado Caramelo, jugador del Kelito) fue algo muy fuerte para mí; desde ese entonces, se instaló en mí el sentido espiritual. Es como que de ahí en más siempre me supe protegido y acompañado por él", sostiene sobre esa pérdida que le enseñó el significado de la muerte. Casi de inmediato, la familia se trasladó a la zona del Hospital de Clínicas, en donde continuarían sobreviviendo mediante la venta de comestibles. Al mismo tiempo, su llegada a este nuevo barrio significaría un mayor acercamiento a la espiritualidad, a través de las lecturas bíblicas de fin de semana en la parroquia San Luis. "Fue así como entendí el concepto de la fe ante todo".

Letras que enseñan

Burián asegura que fueron dos los libros que le cambiaron la vida a primera lectura: El vendedor más grande del mundo, de Og Mandino, y Cómo ganar amigos, de Dale Carnegie. "El libro de Mandino me enseñó diez reglas fundamentales, muy contundentes, que me dieron una nueva perspectiva", comparte el hombre que inició su negocio en una acera de la Plaza Uruguaya, con una bandeja de cartón cargada con bolígrafos y anteojos de sol, actividad que alternaba con la venta de cigarrillos y café en los partidos disputados en el estadio de la entonces Liga Paraguaya de Fútbol, cada domingo.

Antes de pasar a los libros, Burián se desempeñó en otras ocupaciones. Desde estibador en una cervecería hasta ordenanza en una casa de familia, todo era válido si se trataba de ganarse la vida de manera honesta y sacrificada. Pero como la rebeldía, la pasión y los grandes sueños eran la constante en un joven con una desmesurada capacidad para el trabajo, llegó el día en que, con un pequeño tablero de madera, el Bibliokiosko 653 empezaba a funcionar con diarios y una atractiva variedad de revistas.

"Le pusimos el nombre al azar y de inmediato funcionó. La diferencia la hice al ofrecer revistas extranjeras que no se conseguían en otros puestos de ventas", rememora sobre el puesto que pasó rápidamente a convertirse en una casilla acompañada de un toldo con el nombre El Lector, un 9 de setiembre de 1971, cuando Burián tenía tan solo 15 años.

"Me entusiasmé mucho y en el 79 logré viajar a España, de donde traje libros como para poder hacer un feria. Eso le gustó a la gente, que pedía cada vez más. Eso me obligó a viajar a la Argentina, donde pude contactar con las grandes editoriales de Buenos Aires."  

Libros viajeros

Las primeras ferias itinerantes empezaron en 1979, cuando Burián se animó a recorrer el país con sus libros a cuestas. "1982 fue un año clave; recorrimos prácticamente todo el territorio nacional con nuestros libros; experiencia que me llevó a participar de la Octava Feria Internacional del Libro en Buenos Aires, en abril de ese mismo año, hasta donde fuimos con 18 escritores paraguayos que viajaron conmigo en un bus fletado". Entre ellos se encontraban Augusto Roa Bastos, José Luis Appleyard, Elvio Romero, Ticio Escobar y Tadeo Zarratea, quienes no duraron en sumarse a la aventura. "Los libros paraguayos fueron un éxito en aquella feria", recuerda.

Al volver a Asunción, Burián participó junto a Roa Bastos de un encuentro cultural en el Centro Regional Saturio Ríos; actividad de gran repercusión y de la que algunos matutinos se hicieron eco en sus portadas. Dos días después, el premio Cervantes era expulsado del país.

El 21 de diciembre de 1982, El Lector se convertía en editorial con el lanzamiento de sus dos primeros libros: La Babosa, de Gabriel Casaccia, y El Dr. Francia, escrito en forma conjunta por el médico suizo Johan Rudolf Rennger, el científico francés Alfred Demersay y el escritor inglés Thomas Carlyle. Esto motivó una nueva visita a la capital argentina para presentar la primera versión paraguaya de Hijo de Hombre, de Augusto Roa Bastos; una publicación vedada en nuestro país por la dictadura.

En marzo de 1984, El Lector pisaba tierras francesas con una feria de libros de autores paraguayos gracias a una invitación del Gobierno francés. En setiembre de ese mismo año, la primera Feria Internacional del Libro en Paraguay tenía lugar en el local de la Plaza Uruguaya, con la participación de editoriales paraguayas y extranjeras.

Sinsabores en la dictadura

Su relación con figuras intelectuales que no gozaban de la simpatía del régimen stronista le valió a Burián algunos sinsabores, como aquel noviembre de 1984 en el que allanaron su local de la calle 25 de Mayo, su oficina ubicada frente al local y su domicilio. "No llegaron a confiscar nada, excepto un ejemplar de La revolución en bicicleta, de Mempo Giardinelli, que estaba en mi casa. Ya me habían advertido algunos amigos diciéndome que me tenía que cuidar porque mis actividades ya se estaban convirtiendo en una molestia. El hecho de presentarme en eventos literarios con intelectuales como Augusto Roa Bastos y Alfredo Seiferheld no estaba bien visto por el gobierno (de Stroessner). Pero antes de eso ya venía sufriendo la persecución de la Municipalidad (de Asunción), cuando venían y llevaban mi mesada de libros; me jodían todo el tiempo con ese tipo de cosas", revela.

Expansión obligada y contratiempos

Presionado por una prohibición municipal de realizar ferias en la Plaza Uruguaya, Burián decide adquirir el terreno en donde actualmente está ubicado El Lector 2. "Estaba con un sinfín de proyectos en mente, pero no me vino bien en ese momento, por la falta de experiencia en inversiones", refiere. Los gastos financieros y los requerimientos de pagos de préstamos no tardaron en ocasionar el anuncio de remate del predio, en 1988. "Estaba desorientado, sin rumbo. Pero fue allí que ocurrió el milagro. Caminando por el microcentro, decido entrar a un banco, pido hablar con el gerente general, quien para sorpresa mía me recibe. Le expliqué el problema y, al día siguiente, me llaman y me comunican que mi crédito estaba aprobado. Inexplicable pero cierto, así pude salvar el local", cuenta emocionado.

La tormenta había pasado, hasta que en 1998, el destino le tenía guardada otra prueba al empresario editorial. "Fue otro momento feo. Preparé la Gran Enciclopedia de la Cultura Paraguaya, con 19 tomos repartidos en más 100 libros. Llegó la fecha de lanzamiento y tenía solo 13 tomos terminados, como consecuencia vencieron todos los cheques, los compromisos de pago, se atrasaron los redactores y los correctores", explica.

Aún así, obligado por las circunstancias, Burián y Augusto Roa Bastos se dirigieron con los 13 tomos  hasta el teatro Tom Jobim de la Embajada de Brasil, en donde, con bombos y platillos, el material fue presentado. "Fue nefasto. Lógicamente, nadie me iba a comprar nada, si la colección estaba incompleta". Todo esto ocasionó un vendaval de líos judiciales que por poco consiguen la debacle de la editorial, hasta que en el 2000, con los 19 tomos terminados, El Lector emprende una nueva gira por el interior, buscando la salvación con las ventas de la Gran

Enciclopedia. "Conseguimos colocar todos los libros y así cubrimos todas las deudas", expresa Burián.
Una historia cargada de idas y vueltas de una empresa que se hizo de abajo, trabajando y creyendo desde hace 40 años en el sueño de ofrecer conocimiento a todo el país.  

En un libro. A través de una serie de extensas entrevistas, con el fin de indagar en lo más recóndito de la vida de Pablo Burián, el escritor Francisco de Borja Loma fue recolectando detalles inverosímiles, jocosos y hasta tragicómicos del pasado del editor. El enigma Burián, un material biográfico de 146 páginas, será presentado el viernes 9 de setiembre en el marco de los festejos por los 40 años de la editorial El Lector.

Los dos libros que me cambiaron la vida a primera lectura fueron El vendedor más grande del mundo, de Og Mandino, y Cómo ganar amigos, de Dale Carnegie.

Debía hacerme una vida condicionado por una realidad económica bastante desfavorable.

Actividades por el aniversario

Del 1 al 11 de setiembre


* Jueves 1: Concierto de Sembrador. Inauguración.
* Viernes 2: Jorge Ramos protagoniza el unipersonal José Gaspar (La soledad del poder), de Hernán Jaeggi. Presentación de El drama del 47: documentos secretos de la revolución y Trilogía teatral sobre la Guerra del 70, de Alcibiades González Delvalle.
* Sábado 3: Inicio del ciclo Cine y Literatura: Los escritores, a cargo de Sergio Ferreira. Concierto del maestro Luis Álvarez. Presentación de El último supremo, de Bernardo Nery Fariña.
* Domingo 4: Presentación de Ortiz Guerrero... solo con las estrellas. Vida, pasión y época del poeta, de Catalo Bogado. Fragmentos de óperas y músicas paraguayas, a cargo del Ensamble de cuerdas y madera de la UniNorte.
* Lunes 5: Seminario Itaipú: avances y perspectivas. Presentación de Vieja noche sin alba, de Francisco de Borja Loma.
* Martes 6: Seminario Itaipú: avances y perspectivas. Presentación de Coplas, de Francisco Pérez Maricevich.
* Miércoles 7: Seminario Itaipú: avances y perspectivas. Presentación del Manual para pequeños y grandes pianistas, de Pedro Burián, en el auditorio Emilio Biggi (Pdte. Franco y Yegros). Presentación de Armas y letras, de Arturo Bray.
* Jueves 8: Presentación de la colección de libros en guaraní. La selva sonora, de Christian Rodríguez.
* Viernes 9: Acto central. Presentación de El enigma Burián, de Francisco de Borja Loma. Show de Ab-Ovo y Pedro Burián en concierto.
* Sábado 10: Presentación de Desde el corazón de Irán, los Baháis: una esperanza oprimida, de Rafael Cerrato. Cuentacuentos. Ciclo de cine. El cuarteto Morel-Díaz-Antar-Primerano presenta el disco Jazz de Acá.
* Domingo 11: Cierre. Juan Cancio Barreto en concierto.
Todas las actividades se desarrollarán a partir de las 19:00 en El Lector 2, en Avda. San Martín casi Austria. Teléfonos: 610-639 / 614-258.