Los del banquito

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Todas las tardes en Ñu Guasu se reúne un grupo que comparte la pasión por el deporte, rondas de tereré y una amistad que, en algunos casos, lleva más de tres décadas. El Banquito se formó “de casualidad”, dueño de un pequeño bosque y de interminables anécdotas.

“La verdad es que El Banquito (grupo de gente que entrena y corre en el parque Ñu Guasu) se formó porque venían personas que no traían su tereré y querían que nosotros les invitemos el nuestro. Es así. cometimos el error de ser buenos e invitarles”, relata Darío Martínez en medio de interminables risas. Llegamos temprano a la cita y veíamos cómo, poco a poco, iban llegando los integrantes luego de su rutina de ejercicios. Era como “la meta” y, cuando llegaban, ya les pasaban la guampa de tereré en la mano.

Entre los integrantes, en su mayoría hombres, hay personas de todas las edades y de distintas profesiones. “Acá hay médicos, arquitectos, jueces, fiscales. Lo único que no permitimos es que vengan abanderados políticos, ni con clubes ni religiones. Nos ayudamos cuando alguien necesita, compartimos anécdotas y nos relajamos luego de hacer nuestros ejercicios”, dice Neneco Saldívar, conocido como “el presidente”.

En el grupo, todos quieren contar cómo “llegó al cargo”, pero él se levanta y cuenta con emoción que a finales de los 80, al terminar su rutina, salió del parque con uno de los integrantes que entonces tenía un Jeep descapotable y, para hacer una broma, se colocó de pie detrás del conductor e iba saludando a todos como un mandatario. Los demás asienten. “Sí, decíamos: Miren, ahí se va el presidente, y desde entonces no solo lleva el mote, sino que lo ostenta con honor imponiendo orden y respeto”, agrega Julio Argüello, otro de los integrantes.

El grupo está todos los días en el parque. “En todo momento hay alguien, pero si ya no estamos haciendo nuestros ejercicios, nos ocupamos de nuestras plantas en el pequeño bosquecito que hicimos nosotros mismos. Muchas veces no coincidimos por el horario, pero el banquito siempre está ocupado por alguien con tereré para invitar”, dice Argüello.

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Argüello, uno de los “fundadores”, dice que en principio había un banco cada 2 m: en uno se sentaban los que tenían tereré y desde el otro miraban con ganas los que no llevaban. Con el tiempo se fueron uniendo e integraron a más personas, y como todos los encargados del parque les conocen, en una de las mejoras realizadas, se unieron y ampliaron los bancos para que todos pudieran estar más cerca.

“Actualmente, nos ocupamos del mantenimiento. La mayoría de las veces compramos de nuestro bolsillo lo necesario, pero también recibimos donaciones y nos encargamos entre todos de hacer los trabajos. Tratamos de hermosear el lugar en el que estamos todos los días; también para mejorar la imagen del parque en sí, porque los funcionarios de la municipalidad encargados de este aspecto, la mayoría de las veces, no dan abasto. Ahora esperamos una desmalezadora con la que ya nos encargaríamos íntegramente del mantenimiento de este espacio”, comenta Argüello.

El Banquito es el primero de los bancos de madera en la entrada de Ñu Guasu; desde el lugar, los amigos en varias ocasiones han asistido a las personas, especialmente los médicos. Entre ellos recuerdan los casos en los que les tocó intervenir, ya que el establecimiento cuenta con un solo grupo de paramédicos ubicados en el medio del predio, lo que muchas veces les dificulta llegar a tiempo. “Nosotros estamos siempre compartiendo, pero somos conscientes de que representamos cierta seguridad para las personas que vienen, ya que estamos abiertos a ayudar siempre. Incluso, cooperamos en la labor de rescate de un paracaidista y otros accidentes que hubo”, dice Bernardo Insfrán.

Antes, los amigos se comunicaban por línea baja cada vez que era necesario. Pero ahora, en plena época tecnológica, no se quedaron atrás y crearon un grupo en el WhatsApp llamado “El Banquito”, que tiene casi 50 integrantes. “Ahora, armar los asados ya es más fácil”, dicen mientras nos muestran cómo crecieron sus plantas, que esperan que pronto puedan brindar más sombra al espacio.

“Si contáramos cada anécdota que vivimos acá, nos quedaríamos por varias semanas. Por casi 25 años compartimos con la señora ‘Muñe’, quien era la encargada de la cantina, hasta que la reemplazaron por otras personas que ya no nos reciben como antes; se perdió mucho con eso y, aunque pedimos varias veces a la administración que la traigan de vuelta, no nos escucharon. Pero permanecemos por la amistad que tenemos. Realmente, el grupo formado aquí es un gran incentivo para cada uno de nosotros, mantenernos en forma no cuesta tanto al saber que luego del ejercicio nos espera un frío y delicioso tereré”, dice Julio.

Varios integrantes de El Banquito han ido incluso a participar de competencias internacionales, como la maratón de Nueva York, Boston y Londres. Algunos de los componentes de este ameno grupo son: Luis López, Carlos Garcete, Ricardo Francou, Fabián Escobar, Gustavo Amarilla, Ito Guerrero, César Spezzini, Cachito Bittar, Luis Torres, Pancho Ocampos, Armín Echeguren, Kike Ibarrola, Jorge Espínola, Yolanda Cardozo, Olga Díaz, Dalila Servín y Celeste Ortiz.

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