Luis Alberto Riart Vera

Un periodo anárquico: Al doctor José P. Montero, que completó el periodo iniciado por el doctor Manuel Franco -muerto en ejercicio del cargo-, le sucedió don Manuel Gondra en su segunda presidencia, pero poco después, agobiado por los problemas políticos que derivaron en una anarquía, se vio obligado a renunciar. El vicepresidente doctor Félix Paiva no logró formar gobierno, por lo que también presentó renuncia.

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Para dar una solución a la cuestión, el Congreso nacional designó para ejercer la presidencia provisional al doctor Eusebio Ayala, quien a poco de acceder al poder tuvo que enfrentar una larga y sangrienta guerra civil (7 de noviembre de 1921 al 12 de abril de 1923; más datos acerca de sus gobiernos las daremos cuando estudiemos el periodo de su presidencia constitucional). Calmados los ánimos, Ayala renunció y asumió la presidencia provisional el doctor Eligio Ayala (12 de abril de 1923 al 17 de marzo de 1924, de quien nos ocuparemos, a su vez, cuando estudiemos su gobierno constitucional).

El 17 de marzo de 1924, el doctor Eligio Ayala renunció al cargo para preparar su candidatura por el periodo 1924-1928, y fue designado para ejercer la presidencia el doctor Luis Alberto Riart (foto).

El presidente Riart formó su gabinete con los señores Eliseo Da Rosa, en el Ministerio de Hacienda; Belisario Rivarola, en Interior; Lisandro Díaz León, en Justicia, Culto e Instrucción Pública; Manlio Schenoni, en Guerra y Marina; Rogelio Ibarra Legal, en Relaciones Exteriores.

Designado por el Congreso, durante su breve gobierno se limitó a administrar el país hasta completar el periodo presidencial. Tomó importantes medidas para estabilizar la moneda e inició el programa armamentístico para la defensa del Chaco.

El doctor Luis A. Riart nació en Esquina (R.A.), el 21 de junio de 1880, hijo de Gerónimo Riart y Gregoria Vera. Fueron sus hermanos: Antonia Riart (casada con Julio Alamanni), María, Felipa (casada con Pedro Moré), Norberta (casada con Américo Benítez), Gerónimo (casado con Delia Ferrari), Vicenta, Eulalia (casada con Pedro Galli) y Concepción Riart (casada con Maximiliano Cardozo).

Casado con Adela Mercedes Bello, fue padre de Luis Alberto (casado con Trini- dad Rivarola), Carlos Alberto (casado con Adela Barone), César Alberto (casado con María Livia Brugada) y Víctor Riart (casado con Adela Heyn). También fueron hijos suyos Luis, Luisa y María Ester (casada con Segundo Vierci). Falleció en Asunción, el 1 de octubre de 1953.

Los inicios de Villa Morra

Poco, meses después de lotear la extensa propiedad que poseía el doctor Francisco Morra en la zona de la Recoleta, empezaron los trabajos de construcción del pueblito de inmigrantes que fue el origen del hoy populoso y ruidoso barrio asunceño de Villa Morra. Este emprendedor italiano había adquirido la empresa tranviaria que en 1872 había fundado el inglés Diego Horrock y le insufló dinamismo y con su afán de progreso, construyó el pueblito que llevó su nombre. Para ello prolongó las vías hasta la Recoleta, construyendo su terminal a orillas del arroyo Tembetary -que cambió su nombre, tomando el de Mburicaó, por las mulas que arrastraban los coches-. Para poder servir mejor a los futuros propietarios de la nueva población, mandó construir un puente sobre el arroyo y prolongó las vías a lo largo de lo que hoy es la avenida Mariscal López, hasta la calle Laureles (actual República Argentina-Gral. San Martín), donde se iniciaba un tupido y umbroso bosque.

En las proximidades de la Recoleta, más o menos por donde ahora están las instalaciones de una importadora de automotores, estaban las fábricas de ladrillos utilizados en la construcción de viviendas. Enfrente, sobre la acera sur, arrancaba un extenso campo abierto cubierto de alfalfa.

Los primeros habitantes de Villa Morra eran horticultores, cuyas huertas estaban entre la avenida principal y la vera del arroyo Mburicaomí. Otro dato interesante es que, en la construcción de las casas del pueblo y otras edificaciones, como el mercado, el hotel, etc., trabajaba un centenar de obreros. Ah, Villa Morra llegó a contar con su propio periódico: El Progreso.
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