Mujer visionaria

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Allá por los años 1910, Florence Nightingale Graham o Miss Arden no se imaginó que sus innovadoras técnicas de belleza, reunidas en lo que llamaba look total, serían hoy todo un emporio global con sedes en las avenidas más prestigiosas del mundo de la moda, tras pintar la puerta de su primer salón de belleza, en la famosísima Quinta Avenida de Nueva York, de rojo brillante.

 

La puerta roja, considerada como un ícono de belleza, se dejó ver por primera vez en la Quinta Avenida de la ciudad de Nueva York (Estados Unidos), y desde entonces Elizabeth Arden es nombre y marca reconocida en el campo de la estética de todo el mundo. Su nombre surgió de un poema y dio nacimiento también a la industria de la belleza americana.

De Florence a Elizabeth

El verdadero nombre de Miss Arden, creadora de productos dedicados al cuidado de la belleza femenina, es Florence Nightingale Graham, quien se instaló en 1908 —venida desde  Woodbridge (Canadá)— en la ciudad neoyorkina para tomar las carreras de contabilidad y enfermería, y pasar a trabajar como cajera en un centro de tratamientos para el cuidado de la piel.

Tras dos años como aprendiz y a la edad de 20, esta mujer visionaria abre su primer salón, al que llamó Elizabeth Arden —nombre que adoptó inspirada en el poema Enoch Arden, de Tennyson— y al que le dio un sello inconfundible e indeleble para todas las mujeres del mundo al pintar de impactante color rojo su puerta de entrada con el objetivo de distinguirse de entre todas las otras tiendas ubicadas en la glamorosa avenida; y en cuyo interior aguardaba a las clientas un salón para descubrir un ambiente de lujo.

Miss Arden se distinguía por su liderazgo y organización, y cuentan —quienes la conocieron— que para asegurar el control de calidad de sus servicios ella misma realizaba desde las terapias faciales hasta la higiene de su salón. También, en ese espacio dio nacimiento al concepto de belleza total o beauty total, convencida de que todas las mujeres debían descubrir su belleza interior y exterior, lo cual se lograba con sesiones que hoy son conocidas como un día de spa, y que incluyen clases de ejercicio y baile, tratamientos faciales, masajes y maquillaje. Celebridades, divas de Hollywood como Marilyn Monroe y clientas de la alta sociedad neoyorkina pasaron por la Red Door.

Cuenta que esta verdadera empresaria, fiel a su actitud innovadora, fue una de las pioneras en grabar instrucciones de cómo estar siempre bella, para que sus clientas más exclusivas lo escucharan en los fonógrafos de la época. A esto agregó las primeras clases de yoga, cuyos beneficios actualmente son reconocidos por muchos.

Novedades en Asunción

En ocasión de la celebración del primer siglo de Elizabeth Arden, estuvo por nuestro país la entrenadora y relacionista pública internacional de la marca para América Latina, Norma Rodríguez, quien explicó que el concepto de belleza que  Miss Arden difundió sigue tan vigente como en los años de su creación. "La filosofía de belleza es la misma, y con el tiempo se fue fortaleciendo aún más el mantra de Elizabeth Arden, quien creía firmemente que toda mujer tiene el derecho de ver belleza y natural", e indicó que la marca se mantiene desde sus inicios a la vanguardia de tratamientos con ingredientes activos. Actualmente contamos con un portafolio de productos con división de acuerdo a la edad y necesidad".   Y no podía faltar el toque final que toda mujer debe dar a su look y que son las fragancias ultrafemeninas para ladys con mucho estilo y glamour.

Recordó a todas un consejo muy utilizado por Miss Arden: "Te cuidas tu piel y luego todo es un complemento", sin olvidar que la influencia de esta audaz mujer llegó a todos los ámbitos, pues su actitud revolucionaria la hizo intervenir en los movimientos a favor del voto femenino y para ello repartió labiales rojos como sinónimo de su lucha por la igual de los derechos. También, cuando aún no existían medias, en plena guerra mundial, ideó un maquillaje para piernas que simulaba una media. "Miss Dior fue excepcional, buscó aportar a la mujer, que la mujer fuera profesional, y siempre decía que no existían mujeres feas sino con necesidad de arreglarse", culminó.