¿Pancho o Pancha?

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La mayoría de los loros se llaman "Pancho", aunque podrían ser "Pancha". ¿Cómo saber si son hembras o machos? ¿Por la cabeza, el plumaje, el tono de su canto...? Nada es lo que parece, y sólo la ciencia es infalible en este tema.

 

Ningún veterinario o aficionado a las aves es tan experto como para distinguir a primera vista si un loro, cotorra o papagayo es macho o hembra.

Salvo en las pocas especies que presentan dimorfismo sexual marcado, este siempre ha sido uno de los principales problemas para el apareamiento y la procreación de ciertas especies de aves en cautiverio.

Existen formas empíricas para determinar si una mascota es de uno u otro sexo. Por ejemplo, muchos creen que la cabeza del macho es siempre más grande que de la hembra; que el macho es más corpulento o que tiene una prominencia en sus partes íntimas.

"Ninguno de estos métodos empíricos son exactos, según nuestra experiencia, y las apariencias pueden engañar", dice Gustavo Espínola Roa, presidente de la Asociación de Ornitófilos del Paraguay (Asora Paraguay: www.asoraparaguay.org), cuyo objetivo principal es ahora lograr la cría de especies de aves en vías de extinción y en cautiverio.

Especializado en Brasil, Espínola Báez asegura que la identificación del sexo de las aves es muy importante, para la procreación de las especies y el único procedimiento infalible es el científico. "Lo mejor es el sexaje endoscópico y el análisis de ADN localizados en los cromosomas sexuales".

El método más práctico y menos invasivo para el ave es utilizando un colector de sangre o de plumas que son enviadas a una clínica especializada de São Paulo.

En caso de que la prueba se realice por sangre, se debe extraer solo una gota de la uña y, si se van a utilizar plumas, deben ser tres plumas sacadas de raíz. El resultado está listo en ocho a diez días.

"El sexaje es el principio de toda evaluación de sus aves, seguido del anillamiento para poder formar e identificar a las parejas y así poder cumplir su ciclo de vida", dice Espínola Roa, al frente de la Unidad de Cría de Asora, que funciona en el zoológico privado de Víctor Ayala en Chaco-í.

Evitar el estrés

Otra de las mayores causas que llevan a la falta de procreación de aves en cautiverio es el estrés. Por eso se recomienda brindar a las mascotas cuidados especiales y comodidades para que lleven una vida plena y puedan entablar una relación de casal.

Es muy importante alojarlos en un amplio voladero con nidos y perchas adecuadas, proporcionándoles comederos adecuados, calidad balanceada de alimentación y que nunca les falte agua limpia.

Todos se pueden criar

Una vez determinado el sexo, se puede intentar criar las distintas especies de Psitacidos (aras) que la gente tiene como mascotas, incluyendo el papagayo amarillo (Ara ararauna), que es la de más fácil procreación por su capacidad de adaptación al cautiverio; seguido del papagayo rojo (Ara chloroptera) y finalmente el papagayo azul (Anodorynchus hyacinthinus), el cual es el más difícil de criar por sus características naturales.

"Criar el papagayo azul por primera vez en cautiverio en nuestro país es uno de nuestros mayores desafíos. Estas aves cuanto menos tardan diez años en procrear", sostiene Asora Paraguay.

Y aunque existen varias técnicas y métodos de emparejamiento de guacamayos, en todos los casos, hay una barrera esencial que franquear y que "Salamanca non presta": la simpatía o la antipatía es muy rápida entre las especies. Sólo la naturaleza puede decidir.

El método más práctico y menos invasivo para sexar al ave es utilizando un colector de sangre o de plumas.