Surfistas del asfalto

Este artículo tiene 13 años de antigüedad
Imagen sin descripción

Velocidad, vértigo y libertad absoluta arriba de una tabla que alcanza velocidades realmente sorprendentes. Son los longboarders, una tribu que toma las calles por asalto y busca romper límites a bordo del primo hermano de la patineta.

A simple vista, el longboard (tabla larga) llama la atención por su generoso tamaño en comparación con su pariente cercano: la patineta. Ponderadas por su estabilidad, tracción y durabilidad, estas tablas son preferidas por quienes buscan disfrutar de un paseo urbano antes que estar realizando piruetas y saltando obstáculos por los aires. Pero no por eso este deporte está exento de riesgo, ya que en una de sus modalidades más extremas se pueden alcanzar velocidades que rondan los 70 km/h e inclusive más.

Los primeros longboards aparecieron a comienzos de la década del 50, de la mano de algunos ingeniosos surfistas de California, Estados Unidos, que buscaban una actividad para mantenerse ocupados cuando las condiciones para el surf no eran propicias en el mar. De inmediato se dieron cuenta de que valiéndose de esta tabla podían recrear algunos movimientos del surfing pero en el asfalto y fue así que las primeras tablas empezaron a recorrer las costas de California.

En la actualidad existen tantas modalidades de patinaje en longboard como tipos de tablas; cada una de ellas está pensada para un estilo en particular en base a la performance y al nivel de seguridad ideal.

Paraguay Longboard Crew

Desde hace poco menos de un año, un grupo de entusiastas de los deportes extremos elige preferentemente las noches asuncenas para recorrer la ciudad arriba de estos veloces tablones, buscando siempre sitios con una buena capa asfáltica y poco tráfico. “Todos comenzamos más o menos juntos, allá por noviembre o diciembre del año pasado, que fue cuando me presentaron el deporte. Comencé andando con Giuseppe Migliore, que era mi compañero de colegio; él me invitó y desde ese entonces estamos practicando esto”, relata Rafael Zamora, uno de los integrantes de este equipo de patinadores.

“Yo comencé con Rafa en mayo más o menos. Armamos una tabla juntos; yo compré una tabla y él compró los trucks (ejes). Así empezamos, compartiendo el equipo. Después, gradualmente, seguíamos comprando más cosas y así fuimos equipándonos con las rodilleras, los cascos, y ya le empezamos a meter más seguido. Comenzamos en la zona del Yatch y Golf Club para aprender, y ya después empezamos a hacer unas bajadas en la zona del Hospital del Corazón, que es la más empinada en ese lugar”, comenta Marco Ibarra sobre una de las modalidades más extremas del longboarding
llamada downhill, la cual consiste en un descenso por una pendiente pronunciada a alta velocidad.

Deporte extremo

Al igual que sus similares, el longboarding es un deporte extremo que contempla la posibilidad de lesiones de todo tipo, aun tomando todas las precauciones para cada caso. Es fundamental equiparse con todos los accesorios de seguridad imprescindibles, como casco, guantes, rodilleras y coderas.

“Yo tuve un accidente en enero; me rompí la clavícula derecha. Fue en una bajada; salté una lomada a más o menos 50 km/h, caí de hombros y chau. Desde que me curé volví otra vez a practicar, desde mayo más o menos”, cuenta Rafael sobre una importante lesión que lo mantuvo alejado de la tabla por un buen tiempo. Por su parte, Marco también recuerda haber sufrido caídas y lesiones que no tuvieron mayor importancia, gracias a la utilización del casco protector.

“Lo más normal en este deporte son las raspaduras, siempre te pasa eso. Ahora tengo una por apenas tocar el asfalto, que no te perdona cuando le tocás; no le podés acariciar nomás, porque siempre terminás raspándote. Lo primordial para practicar esto son los guantes y cascos; si bien, en realidad, depende de qué tipo de disciplina vayas a practicar con el longboard. Si es para paseo nomás, no necesitás guantes, pero siempre casco, porque un golpe en la cabeza nunca se sabe cómo puede terminar”, advierte Rafael.

Giuseppe Migliore, otro de los cultores del longboarding en Paraguay, destaca la importancia de tomar consciencia desde el primer momento para evitar lesiones de gravedad cuando aún no se cuenta con la experiencia necesaria para manejarse con solvencia arriba de la tabla. “Tuve lesiones también; todos fuimos bautizados en el longboard. Suele ocurrir cuando arrancás y todavía sos un poco inconsciente con el tema de las protecciones y demás. Es ahí cuando te hacés del loco, agarrás una bajada, te tirás y cómo terminás ya es asunto de cada uno. Pero así también fuimos tomando conciencia”, dice Giuseppe.

En busca del spot ideal

En Paraguay, un desafío bastante grande es conseguir spots (lugares) ideales para la práctica del longboarding sin correr riesgos demasiado grandes, ya que el tráfico descontrolado supone un peligro importante que se debe evitar. “Es por eso que preferimos andar de noche si es en la ciudad, para evitar el tráfico cargado durante el día. En el caso de ir a las afueras de la ciudad, lo ideal es ir los lunes por la tarde, que es cuando el tráfico está menos cargado”, destaca Chelo Encina, otro de los practicantes de longboarding que integra esta tribu. “Un lugar adonde siempre vamos de noche es al estacionamiento de un supermercado sobre la avenida España, ahí nos quedamos. Pedimos permiso a la gente del lugar y está muy bueno porque es amplio, el piso es lindo y tiene una bajada al costado que se puede usar para entrar directamente al estacionamiento desde el asfalto”, explica Chelo.

Si de las afueras de la capital se trata, estos deportistas prefieren desplazarse hasta Areguá, San Bernardino o Altos, localidades que cuentan con pendientes pronunciadas ideales para el descenso arriba de la tabla.

Cuestión de estilos

Dentro de este deporte existen distintas modalidades muy diferenciadas unas de otras, cada una con su técnica y tipo de tabla recomendada para la especialidad en cuestión. Entre las más populares se encuentran:

Downhill: es el descenso por pendientes muy empinadas a velocidades extremas. Se la considera la más peligrosa y es imprescindible la utilización de casco integral, coderas, rodilleras y guantes, los cuales poseen un disco adherido a la palma de la mano que se utiliza como freno.

Cruising: consiste en trasladarse de un sitio a otro en un entorno urbano. Se utilizan tablas de dimensiones menores que permiten maniobrar en las esquinas.

Freestyle: contempla la realización de trucos similares a los que se realizan arriba de un skate convencional.

Free Ride: preferentemente, se realiza en pendientes no muy pronunciadas y con recorrido más corto que en el downhill. También se pueden realizar algunos trucos y derrapes (deslizados).

Slalom: al igual que en el esquí acuático, en esta se deben esquivar conos de plásticos ubicado estratégicamente en una pendiente.

Sepa más Los interesados en la práctica de este deporte extremo pueden contactar con los practicantes de longboarding a través de la página Longboard Crew en Facebook o en el grupo Longboarders AsunZION.