Twist, cha-cha-chá, boleros y jazz

Este artículo tiene 22 años de antigüedad

Hubo un tiempo en que la gente era feliz con lo que tenía. Si el día tiene -como siempre lo tuvo- 24 horas, esas eran vividas según se administraba. A nadie se le antojaba extenderlo como chicle y no había mayores complicaciones. Para bailar, por ejemplo, bastaba divertirse unas cuantas horas. Cualquier "estiramiento" era factible, pero tenía su costo. Y si no era posible, rumbo a casa y a esperar otro día.