Muchos problemas que enfrentan los productores de diferentes especies animales se deben a que no se prestan la debida atención a la suplantación mineral, sobre todo a los requerimientos de oligoelementos esenciales que, si bien se ponen en pequeñas cantidades en la ración, son de mucha importancia en la relación general de la alimentación en todas las etapas de desarrollo de los animales. Este mismo concepto se aplica también a las vitaminas.
En estos animales, la carencia de selenio se hace visible en la calidad del pelaje, pero otros trastornos internos están causando problemas que no son visibles a simple vista. Es necesario controlar bien la dosis de administración.
Los requerimientos de minerales y vitaminas en los animales dependen de la especie, el sexo, la edad, el estado productivo, la salud, el manejo y el ambiente en los que estos trabajen. Es por ello que se debe prestar mucha atención en la formulación de estos ingredientes y la preparación de raciones para las diferentes especies animales.
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El contenido mineral de los suelos y pastos se refleja en el rendimiento de los animales, ya sea por exceso o carencia.
En la producción lechera es muy notorio el efecto de la subalimentación del cobre, el selenio y la vitamina E en la reproducción y, por ende, en la producción y rendimiento en el balde de las vacas tratadas adecuadamente y las carenciadas.
Cuando hablamos de carencia de vitaminas, debemos tener especial cuidado con los términos que se utilizan, debido a que, muchas veces, se usa el término de avitaminosis para referirse a una carencia de vitamina. Debemos recordar que la palabra avitaminosis quiere decir sin vitaminas, lo cual no es incompatible con la vida. Lo que se puede ver en los animales son los efectos de las carencias de las vitaminas; por tanto, debemos decir enfermedades carenciales, las cuales son muy comunes cuando se trabaja en campos pobres o con raciones mal balanceadas, y no avitaminosis.
Existe una estrecha relación entre el selenio y la vitamina E, la cual debe ser muy tenida en cuenta por los productores cuando aparecen síntomas característicos de la carencia de estos elementos.
Hay que tener en cuenta que el contenido de selenio en los granos se reduce notablemente cuando estos son secados para su conservación a una temperatura superior de 100 ºC; la pérdida es significativa, porque sobrepasa el 10 % del contenido de este mineral en estos alimentos. Cuando se obtiene el expeler de algodón, también se reduce el selenio, el arsénico y el azufre. Como podemos ver, en la manipulación de los ingredientes de una ración para los animales se puede alterar el contenido real muy diferente al que se presentan en las tablas y son utilizadas para balancear los alimentos.
En la actualidad se sigue investigando las diferentes fuentes de selenio para la suplementación animal, que pueden clasificarse en inorgánicas y orgánicas; la segunda ha demostrado en diferentes estudios que es más eficiente en materias de absorción y efecto antioxidante. Estos puntos deben ser tomados en cuenta cuando se formulan raciones para las diferentes especies, ya que cada una tiene un requerimiento que le son características y deben ser satisfechas, tal como lo demuestran los conceptos de nutrigenómica y nutrigenética.
El metabolismo del selenio está íntimamente ligado con el de la vitamina E, tanto que, muchas veces, es difícil diferenciar los síntomas carenciales que se producen en cada uno de ellos. Ambos se comportan como antioxidantes que en la alimentación evitan la formación de peróxidos, sobre todo en los balanceados que se almacenan por algún tiempo. El selenio realiza la protección extraorgánica, mientras que la vitamina E, que es un antioxidante biológico, lo hace intraorgánicamente.
Como es muy difícil determinar una carencia separada una de la otra, se deben tener en cuenta los dos componentes para prevenir los efectos de sus deficiencias nutricionales, que son principalmente: retención de placenta en rumiantes, diátesis exudativa y distrofia muscular en las aves; aparición de músculos blandos en corderos y terneros; trastornos en la fertilidad de los animales, tanto en machos como en hembras; en las gallinas disminuye la postura de huevos; en los cerdos, también, la carencia afecta al hígado con daños en su tejido y aparición de cambio de coloración más oscura en la grasa.
Como dije al principio, cada especie tiene requerimientos que le son propios; por ello, se debe tener en cuenta este concepto antes de suplementar con selenio, ya que el exceso es tóxico. Es bueno consultar con un profesional veterinario sobre la dosis adecuada. Algunos autores sostienen que un nivel de 0,1 partes por millón puede adecuarse a todas las especies. Sugiero una consulta técnica antes de su uso. Además, tener en cuenta el almacenamiento de los ingredientes de la dieta, ya que los altos contenidos grasos, como la soja integral, con las altas temperaturas pueden alterar la calidad de algunas vitaminas.
El selenio y la vitamina E son indispensables para el buen desarrollo de los animales; su carencia puede ser muy costosa y, cuando aparecen los síntomas, muchas veces, el proceso es irreversible, sobre todo cuando afecta a los músculos. En las aves, los ataques carenciales son más severos, porque puede producir también encéfalomalasia, lo que es conocido como locura de los pollitos. Una suplementación adecuada ayuda a una eficiente producción y siempre es más barato prevenir que curar. El selenio es uno de los complementos de suplementación en los programas antioxidantes dirigidos a mejorar la calidad de los productos, como la carne, el huevo y la leche, favoreciendo un mayor contenido de selenio para una mejor alimentación humana.
“La educación es la base del desarrollo de las comunidades”. p.m.g.
