La capacidad de recuperación de los ecosistemas - Ing. Agr. Fernando Díaz Shenker (*)

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Siempre se ha sabido que el hombre es parte de la naturaleza y que– por su condición de ser reflexivo y superior al resto– ha tenido y tiene hoy la gran responsabilidad de preservar el ambiente y sus recursos, junto con las especies de plantas y animales silvestres, gracias a los cuales, la naturaleza y los ecosistemas que la componen se encuentran en un equilibrio vital para la vida del hombre sobre el planeta.

Hoy en día, la creciente población que demanda alimentos y una seguridad alimentaria concreta son los justificativos básicos de los avances productivos que realiza el hombre, en interacción con el entorno ambiental y que han deteriorado drásticamente la capacidad del medio, para absorber los desequilibrios causados y restablecer el equilibrio ecológico que se necesita mantener.

QUÉ OCURRE

La expoliación continua del hombre para con los recursos naturales ha provocado desequilibrios y trastornos ambientales de tal magnitud que la recuperación del ambiente se ha vuelto muy difícil, incluso, en algunos ecosistemas ya resulta irreversible.

La contaminación del aire y agua, deforestación, uso no planificado de los recursos naturales, pérdida de biodiversidad, erosión de los suelos, destrucción de la capa de ozono, generación de residuos domésticos e industriales son situaciones que casi a diario se difunden en el mundo y en el país, y que muestran cómo el ambiente va perdiendo su capacidad de reaccionar y de recuperarse ante estos “desarreglos” originados en las actividades humanas. Un concepto que engloba esto es el de la resiliencia.

LA RESILIENCIA

Por resiliencia en ecología se entiende la capacidad o tolerancia que tienen los ecosistemas para absorber y neutralizar las perturbaciones, sean por causas humanas o naturales, sin modificar casi sus características estructurales, propiedades y servicios ambientales, pudiendo, incluso, recuperar su estado original una vez que la alteración ha terminado o desaparecido. Hay que recordar que un ecosistema es un entorno natural formado por organismos vivos diversos e independientes que viven e interactúan entre sí, en un determinado hábitat. La resiliencia de un ecosistema está muy relacionada con la biodiversidad de especies y riqueza vegetal del mismo. Así, un sistema natural en el cual sus componentes vivos vegetales y animales sean más variados y cumplan con más funciones ecológicas tendrá una mayor capacidad de soportar una alteración o daño ambiental específico.

CONCLUSIÓN

La Unesco (Organización de las Naciones Unidas parala Educación,la Cienciay la Cultura) sostiene que los impactos ambientales provocados por los seres humanos reducen la resiliencia y el flujo de bienes y servicios que los ecosistemas proporcionan a las sociedades. También, la FAO (Organización de las Naciones Unidas parala Alimentacióny la Agricultura) aclara que una resiliencia débil desencadena la destrucción de los medios de vida de millones de personas y los beneficios del desarrollo, que se han tardado años en obtener. Esperemos que se tome la debida conciencia de que no todo es dinero en la vida.

(*) Especialista en Comunicación Rural