De acuerdo con datos de la Municipalidad y sin contar con un registro acabado, alrededor de 1000 caballos circularían diariamente por las calles de Asunción, y unos 300 por las de San Lorenzo. Se trata de cifras significativas que ameritan un replanteamiento de la forma y medios de trabajo actual de los carriteros. Estos trabajos a tracción animal, prácticamente han desaparecido en otros países, por la necesidad primero de preservar la vida de los animales, y segundo por una política laboral de elevar la condición de vida de personas de escasos recursos que se dedican a la recolección, reutilización y reciclaje de diversos objetos y residuos.
LA REALIDAD
La reciente muerte de varios animales entre ellos, un caballo que estiraba un carro y que murió sobre Teniente Cantaluppi y Molinas, del Barrio Santa Librada de Asunción, frente al Campus de la Universidad Católica, “volvió al tapete” este preocupante tema. De acuerdo al Diario ABC Color, ante el repudio de los vecinos, el dueño del caballo identificado como “Nicanor” recurrió a los servicios de un conocido, quien con un tractor alzó al animal muerto para esconderlo en una casa, lo que nos demuestra el lamentable desprecio hacia la vida de un noble y útil animal. Y es que algunos maltratan a los equinos y los hacen trabajar hasta 16 horas, sin un buen descanso, sin una buena alimentación y sanitación. De este modo y ante la inacción de las autoridades, finalmente, los caballos mueren por cansancio, desnutrición, latigazos y condiciones precarias de vida y descanso.
PROPUESTA DE LA JUNTA MUNICIPAL
Quizás y siendo conscientes de esta situación, la Junta Municipal de Asunción, aprobó una “restricción de horario para circulación de caballos”, desde las 6:00 hasta las 20:00 horas, para cuidarlos y protegerlos de los intensos calores, al decir de un concejal. Sin embargo, los afectados (carriteros) por esta decisión se manifestaron frente a la Municipalidad y pidieron que el horario se reduzca desde las 13:00 hasta las 16:00 horas.
PROYECTO PILOTO
Hace un tiempo se dio inicio a un proyecto impulsado por un concejal y apoyado por algunas marcas de motos locales. El objetivo era cambiar la tracción animal por la mecánica, en otras palabras: sustituir el carro tirado por caballos por un carro tirado por una moto o motocarro. De este modo, se conseguían dos propósitos: elevar las condiciones de trabajo y de vida de los carriteros y evitar el maltrato y trabajo de los caballos. Para ello, las empresas fabricantes de motos ofrecían los vehículos bajo ciertas condiciones a los beneficiarios del proyecto, quienes por otro lado recibían un dinero por la venta de los animales, por parte de una conocida empresaria ganadera, quien después los llevaría a su establecimiento para que pudieran vivir en libertad. Entonces, con dinero en mano, los carriteros bien podían optar por esta opción: comprar en cuotas el motocarro. Sin embargo, a la fecha, bien poco es lo que se sabe de los avances de este emprendimiento.
CONCLUSIÓN
Los caballos siguen muriendo y no hay presencia de las autoridades del Gobierno ni de la Municipalidad, ni de las ONG que puedan dar una solución efectiva a esta problemática. Tal vez, la aplicación de una alianza público-privada, bien podría proporcionar la solución que se necesita: mejorar las condiciones de vida de estos trabajadores y cumplir con las normativas del Bienestar Animal para los caballos. De hecho, la pobreza o falta de recursos no es argumento ni justifica el maltrato y abuso para con esta especie. El antropólogo inglés Ashley Montagu dijo: “La indiferencia, desinterés y falta de respeto que tanta gente demuestra tener para con los animales es malvada, primero que nada porque resulta en un empobrecimiento grandioso del espíritu humano”.
(*) Especialista en Comunicación Rural
