Ordeño en el tambo

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A la hora de realizar el ordeño, el mismo debe hacerse con tranquilidad para no causar estrés en las hembras. En la mayoría de los casos, los ejemplares ya conocen su lugar de ordeño, hecho que facilita al operador realizar las tareas fácil y rápidamente.

Antes de iniciar el ordeno, se limpia las ubres de cada animal, con agua tibia. En la mayoría de los casos los tambos cuentan con mangueras que ejercen presión del agua para el lavado. La tarea es fundamental, debido a que las vacas descargan el primer chorro para la colecta higiénica de la leche.

Una vez higienizadas las ubres, se aplican las pezoneras y se realiza la extracción de la leche. Cabe recordar que la extracción de leche es automática con equipos preparados para el efecto.

Cuando las pezoneras ya succionaron toda la leche de las ubres, se retiran los artefactos y se aplica el sellador, que posee yodo para cada pezón. De esta manera, la ubre queda desinfectada evitando el ingreso de microorganismos dañinos a la glándula mamaria. Luego de retirar al grupo ordeñado se prepara el siguiente para repetir el trabajo.

Mediante el uso de tecnología es posible ordeñar cada 10 min aproximadamente 7 vacas. Al ordeñar y desinfectar las ubres, los animales van a un lugar de espera. Posteriormente, se dirigen al lugar donde disponen de su ración de balanceado.

Aparte de las labores de extracción de la leche y alimentación de los animales, es importante que las instalaciones se mantengan aseadas. Para tal efecto, se recurre a la limpieza del espacio donde estuvieron alojadas las vacas durante el ordeño.