Pasturas y forrajes en el tambo

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La tecnología permite al tambero aumentar sus rendimientos y, a la vez, emplear menos espacio mediante el cultivo de distintas especies, como el camerún, la caña de azúcar, el sorgo, el maíz, la alfalfa, la mandioca, especies de leguminosas y hasta el pasto estrellita.

PASTO CAMERÚN
El pasto camerún se puede plantar casi todo el año, ya que aun en época otoñal se lo puede sembrar, protegiendo las semillas del frío y, cuando llegan los días de calor, brotan con fuerza. Los tallos bien sazonados se emplean como semillas. Se seleccionan las plantas bien desarrolladas y sanas, se cortan a 10 cm del suelo desechando las puntas; la plantación se hace en surcos a 15 cm de profundidad en chorro doble; es decir, que deben plantarse dos tallos juntos, pero en forma trabada, con las puntas todas hacia una dirección. Las hileras pueden estar separadas de 70 cm a un metro, pudiendo, sin embargo, adaptarse al cultivo y cosecha mecanizados.
La parcela del pasto debe mantenerse siempre libre de malezas, y se deben reponer los nutrientes que durante la producción pierde el suelo. Para ello basta con distribuir periódicamente estiércol de vacuno en una cantidad de 30 carretadas por hectárea, por año. Una plantación de pasto camerún bien cuidada puede durar de seis a siete años o más.

MANDIOCA
La mandioca, desde hace mucho tiempo, constituye la tabla de salvación entre los pequeños productores para la alimentación de los animales; pero se ha dado menos importancia a las ramas y a las hojas, utilizándose más las raíces. A causa de ello, los animales compiten con el hombre por este importante alimento; sin embargo, se pueden cultivar parcelas de mandioca exclusivamente para forraje. Conviene conocer que las ramas y las hojas de la mandioca contienen mejores nutrientes y proteínas que las raíces.

CAÑA DE AZÚCAR
La caña de azúcar es casi equivalente al pasto camerún, pero tiene la desventaja de que solo permite un corte al año. Es fuente de energía para los animales porque contiene algunos minerales como el hierro, teniendo además la ventaja de aguantar más la helada. Asimismo, esta especie se presta para alimentar a los cerdos y hasta para el consumo humano. Igualmente, se la puede plantar en épocas de calor hasta un mes antes del invierno. Así, la plantación hecha en abril y mayo permite “guardar” la semilla bajo tierra para que no sufra daño a causa del frío y adelantar una buena brotación con los primeros días de calor.

SORGO Y MAÍZ
Estas plantas pertenecen a una misma familia y constituyen, en todas sus variedades, excelentes forrajes tanto en estado verde como ensilado. El sorgo se siembra en primavera-verano, existiendo variedades para corte, pastaje directo y la de escoba con triple propósito. La densidad de siembra es conveniente realizar de la siguiente manera: 30 cm entre hileras, y separando 7 a 10 cm entre plantas; es decir, que con la sembradora se echan en chorrillo continuo. El sorgo permite hasta tres cortes durante el año, y para el ensilaje debe cosecharse cuando los granos están madurando. Se pueden picar totalmente los tallos para guardarlos en ensilaje, como

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también sin cortar, con solo aplastarlo mediante pisoteo de caballos. La variedad escobera da hojas, tallos y granos para forraje; y la panoja, para la fabricación de escobas. El maíz puede cultivarse igual que el sorgo, para su utilización como forraje, y cosecharlo de la misma manera.

ALFALFA
Poco se conoce de la alfalfa que no viene en fardos, es decir, henificado. El uso que se le da a esta leguminosa en países donde existe una tecnología muy avanzada se desconoce en nuestro medio, y nadie ni siquiera intenta producirla en áreas no tradicionales y menos para dársela a los vacunos. La alfalfa es exigente en materia de suelo y lluvia; sin embargo,  se puede producir también en otras áreas, ya que aun en pequeñas cantidades, dejaría beneficios en la producción lechera, por ejemplo, pues contiene una gran cantidad de proteína.
La alfalfa también se emplea para la elaboración de balanceados para aves, que permite satisfacer la necesidad de verde. Los pequeños criadores de aves pueden cultivarla y dársela en estado verde a las gallinas y patos.

LEGUMINOSAS
Las variedades de leguminosas constituyen excelentes forrajes, tales como la leucaena, hojas de kurupa’y, yvyraju, kumanda yvyra’i y otras. Un tambero cultiva el sorgo juntamente con variedades de poroto gigante o trepador, y los corta juntos para suministrar en estado verde a los animales. Estas leguminosas dan otros beneficios paralelos al productor, ya sea mejorando la fertilidad del suelo, dando sombra, madera y leña. Las leguminosas son útiles por su gran producción de hojas, ramas y tallos para distintos usos y, a la vez, para la recuperación de nuestros suelos degradados.
La leucaena es un arbusto que provee proteína en la ración de los animales, ramas y tallos para leña, y todavía da sombra y sirve de rompevientos. Es fácil de cultivar y, una vez que se la implante, ya se multiplica espontáneamente, creciendo miles de plantitas que van germinando de las semillas que caen al suelo. Estas plantitas son consumidas por los vacunos como pasto de pisoteo. Las plantas de yvyraju (ka’i kyhyjeha), que crecen espontáneamente en las tierras de cultivo, son muy útiles como forrajes. Pero no se la tendría en cuenta como tal si a la vez no dejara tantas otras ventajas, como la media sombra necesaria en áreas degradadas, mucha leña para el hogar y para las fábricas de ladrillos y tejas. Crece espontáneamente en las parcelas usadas y basta dejar unas 80 plantas por hectárea y cortar las ramas para dárselas a los animales.
Igualmente, los animales consumen las hojas del kurupa’y, constituyendo, por tanto, un forraje al que se puede recurrir cuando hace falta, mientras se obtienen también otros beneficios. Actualmente muchos productores están plantando el pasto estrellita en pequeñas parcelas y no lo usan para el pastoreo directo, sino como pasto de corte, con excelentes resultados y mejor aprovechamiento.

AVENA FORRAJERA
La avena forrajera también representa un forraje de valor alimentario que puede producirse tanto para el pastoreo directo como para el corte. Se siembra en otoño y al entrar el invierno está lista para su primer corte, pudiendo repetirse hasta tres veces. En caso de que se deje sin cortar y se desarrolla totalmente, puede dar semillas para su siembra al siguiente año. La ventaja de la avena forrajera o avena negra es, desde luego, su resistencia al frío, y está verde cuando otros pastos no rinden o no crecen a causa del invierno. El tambero no debería tropezar con problemas por falta de pastura verde aun en el más crudo invierno, ya que puede contar con pastos y plantas de corte que soportan el frío o recurrir al ensilaje o a la henificación.

Fuente: MAG