En abril, lejos de debilitarse las plantas están mejor porque hay menos calor y la mayoría tiene buena apariencia, pero también llegan las plagas de todo tipo. Podríamos dividir a los insectos que atacan nuestro jardín en dos grandes grupos: los masticadores y los chupadores. Al primer grupo pertenecen los gusanos u orugas, los escarabajos también llamados lembu’i o vaquitas, el grillo topo, langostas, las hormigas cortadoras (ysau y akêkê). Normalmente son fáciles de identificar, son comunes los ataques de gusanos negros a los lirios, que rápidamente devoran a estas plantas, también es común observar pequeños gusanitos negros en las plantas de santarrita y mburucuyá. El combate a estos gusanos se hace con insecticidas de contacto como los piretroides, que también son efectivos para langostas y escarabajos, apuntó el Ing. Agr. Joaquín Fariña. En algunos casos también pueden usarse insecticidas fisiológicos de acción más lenta, pero más duradera, sobre todo, cuando el ataque es solo de gusanos.
El ataque de las hormigas cortadoras (ysau y akêkê) es más frecuente en los brotes tiernos y hojas nuevas de las plantas; es bastante común en las rosas, jazmines y plantas cítricas. Un método de control práctico de estas hormigas se consigue con los cebos hormiguicidas granulados, aplicándolos al lado de los caminos de las hormigas en los momentos de mayor movimiento de las mismas, lo que ocurre al atardecer y de noche.
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Dentro del grupo de los insectos chupadores tenemos a los pulgones, pequeños insectos de color verde o negro que atacan brotes y capullos de diversas plantas como sinesias, rosas, alamandas, cítricos y muchas otras plantas. Cuando ocurre esto se arrugan las hojas nuevas. También tenemos dentro de los chupadores a las cochinillas, muy comunes en crotos, gardenia o jazmín del cabo, orquídeas y otros, que forman costras negras, marrones, a veces producen masas blancas harinosas. Normalmente se ubican en la parte inferior de las hojas, y en la parte superior aparecen unas manchas negras como de hollín de vehículos; esta característica también aparece con el ataque de la mosca blanca, pequeñas mosquitas blancas que se alimentan de la savia de diversas plantas, una de las más conocidas es la llamada arbusto japonés.
El control de los insectos chupadores se hace principalmente con insecticidas sistémicos, es decir aquellos que penetran en las plantas y cuando los insectos chupan la savia de las plantas, también chupan el veneno; debido a esto es recomendable no tratar plantas que estén en fructificación o en producción de alguna parte comestible para evitar ingerir algún residuo de plaguicida.