Glamour en el dormitorio

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El tocador es el espacio soñado por toda mujer y el dormitorio es el lugar ideal para ubicarlo, allí van perfumes, collares, anillos y esmaltes que serán ordenados para que se encuentren con facilidad. El espejo y las luces son las partes principales de un tocador y se complementan con la comodidad de la silla y los múltiples cajones con los que contará el mueble, a fin de ordenar los accesorios.

Se trata de un rincón femenino donde queda muy bien agregar ciertos accesorios que armonicen con la temática de la decoración, como flores o cajitas de herencia familiar que guardan un gran significado.

Susana Pedretti, decoradora, propone un estilo más moderno a través de este mueble toilette contemporáneo, con un amplio espejo y luces de camerino dispuestas a los costados. Sobre la mesada también se agregan un espejo y pocos elementos, para ver los detalles al momento de maquillarse. El asiento debe ser lo más cómodo posible, en este caso cuenta con alto respaldo en capitoné y tapizado en gamuza beige. Un pequeño almohadón negro es su detalle.

Para las mujeres más románticas la Arq. Olga Heinrich presenta la combinación de un tocador antiguo pintado en blanco con una silla de mimbre. Se suma el tono rosa a rayas en el cortinado como en el almohadón. El tríptico de espejos refleja sobrios elementos dispuestos en el mobiliario, como portarretrato, flores y un crucifijo.

Antes de instalar un tocador en el dormitorio se estudiará el estilo que se desea, ya sea vintage, moderno, clásico o actual. Luego se calcula el espacio disponible dentro de la habitación y de acuerdo a ello se adquiere el mobiliario deseado que se ajustará al estilo de la deco. Los tocadores tienen una medida de 1,20 m de largo por 0,50 m de ancho, sin embargo, esto se adaptará al rincón destinado para esta finalidad.

Los cajones serán indispensables y se aconseja como mínimo tener tres a ambos costados. Una alternativa interesante es recurrir al viejo escritorio, remodelarlo con unos toques de pintura y convertirlo en un tocador. A este se le añadirán un espejo y algunos adornos que darán una nueva carta de presentación a este mobiliario, que se rehúsa a desaparecer a pesar de la agitada vida que llevamos. Todavía se disfruta de ese precioso tiempo personal para arreglarse, maquillarse y peinarse, una chispa de glamour y coquetería antes de salir de casa o como mimo al final del día para limpiarse el rostro.