Impecables y relucientes

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Una limpieza profunda del cuarto de baño es indispensable para acabar con todo tipo de gérmenes, ya que es uno de los sitios que requiere mayor atención.

Paola Ortellado, de Solución limpieza y mantenimiento, informa que existen ciertos puntos a considerar y recomienda que el aseo se haga por lo menos tres veces por semana. Los guantes son primordiales y lo primero es “baldear el piso y azulejos con una mezcla de un litro de agua y 30 cc de detergente. Deje actuar 20 minutos para suavizar la adherencia de las impurezas. Para extraer el sarro de los azulejos use una lija para agua, que se adquiere en ferreterías. Las zonas más afectadas son: detrás del inodoro, alrededor del lavatorio o bacha, así como las esquinas de las paredes, donde se acumulan los microbios”, acota.

Por su parte, Verónica Ferreira, de Prolimpieza, afirma que es ideal que el cuarto de baño tenga buena ventilación durante la limpieza, recomienda que tanto las ventanas como las puertas se mantengan abiertas.

“Retire todos los utensilios de higiene y adornos para una limpieza profunda. En las áreas con moho rocíe con un desinfectante como lavandina, y deje reposar unos minutos. Así también en el área del inodoro, para luego pasar el cepillo o escobilla. Puede utilizarse cualquier tipo de producto en crema o líquido, apto para el material sobre el cual se trabaja. Siempre lea las instrucciones e indicaciones del envase”, añade. La lavandina por ejemplo, no se utiliza en las griferías porque daña el cromado.

Ortellado dice que para eliminar la suciedad de las juntas opte por detergente con agua y un cepillo. El enjuague es necesario en pisos y paredes, y después el correcto secado con un trapo exclusivo, y otro para el área del azulejos. El desodorante de ambiente sólo se usa para el mantenimiento.

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Ferreira acota que al culminar el lavado y enjuague se debe ventilar y secar muy bien todos los rincones del baño, incluso muebles, para evitar nueva acumulación de humedad.

Por su parte Ortellado “recomienda no olvidar la limpieza de la rejilla ya que genera olores desagradables si no se realiza el aseo adecuado, por lo menos una vez por semana. Extraiga la rejilla y retire todas las impurezas que observa, siempre con ayuda de guantes y el cepillo. Al interior vierta la mezcla de un litro de agua más 20 cc de ácido muriático. Esta acción ayuda a matar las bacterias causantes del mal olor”.

Agrega que “el ácido muriático es un producto químico muy corrosivo, no mezcle con detergente, ni lavandina, y manéjelo con precaución, nunca lo toque directamente. No debe estar al alcance de los niños”.