La residencia contemporánea contiene en la planta baja: sala, comedor, galería, estudio, cocina y el escritorio con terraza encima. En la planta alta hay tres dormitorios en suite y el estar.
La arquitectura utiliza los materiales como ladrillo visto rojo, madera, vidrio y microcemento. Todos los ambientes están conectados y la transparencia de los paneles de vidrio colaboran para ello. Las líneas constructivas dan la impresión de que todo está flotando, la escalera así como el techo, y se genera mucho volumen.
La entrada está al costado rompiendo así con lo que observamos habitualmente, pues en la mayoría de los casos se encuentra de frente. De la parte constructiva y decorativa se encargó la Arq. Leticia Báez y el paisajismo correspondió a Pessa Bruer y Adriana Pujol.
En la decoración se complementaron los muebles antiguos pertenecientes a la propietaria con otros de líneas rectas. La mezcla del mobiliario concede a la residencia un efecto especial, equilibrado.
La iluminación es estupenda, ayudó bastante la buena orientación de la casa, pues no hay un horario en el que se sienta que el sol esté muy fuerte. Los comedores de ocho sillas o más refieren que los propietarios tienen una familia numerosa, cuatro hijos y 10 nietos, que dan importancia a compartir una rica y amena comida en casa.
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