Todos los quelonios son ovíparos o sea ponen huevos, y según especies y tamaños ponen de 2 a 100 huevos en una sola puesta. Estos huevos están cubiertos de una cáscara dura y calcárea. Si movemos estos huevos de lugar, debemos hacerlo con delicadeza, pues con movimientos bruscos podemos dañar sus delicadas estructuras internas. Las hembras normalmente desovan en un hueco excavado por ellas, al que luego le cubren con arena y hojas para un buen camuflaje. Estos huevos se incuban con el calor, las hembras no los cuidan, así como no cuidan a las crías que luego nacen.
El macho de las tortugas cuyo peto, o sea el caparazón inferior, es cóncavo para evitar deslizarse durante la cópula, persigue incansablemente a la hembra, sujeta la parte posterior del caparazón de esta con la parte frontal del suyo, produciendo un ruido muy peculiar que puede oírse desde lejos. Así, el macho montado sobre la hembra introduce su cola, que es más grande que la de la hembra, presionando sobre su órgano genital y haciendo movimientos continuos para la eyaculación correcta.
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