Los portarretratos se hallan en los dormitorios de las nenas, recuerdos de personas muy queridas. Se utilizó la melamina en la cabecera, así como para la mesita de luz y el escritorio. En la habitación de la menor se priorizó una imagen central que denota el amor a la danza. Se eligió el tono rosa pálido para los muros, y también es protagonista en el edredón estampado y la cortina romana. El amplio espejo circular es la base de las firmas de las amigas, un detalle adolescente. Las manos de mamá se encargaron de darles la vitalidad a todos los sectores con un recurso tan accesible como la fotografía.
La cocina es el sitio preferido, y a pasos se observa el comedor diario y la galería, con vista al jardín y la pileta, donde disfrutar de una amena merienda con los hijos.
Esta residencia es obra del arquitecto César Aquino.
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