A través de la poda, podemos dar al buxinho una forma perfecta y diseñar con ellos espacios verdaderamente atractivos en el exterior de la casa o bien incluirlo en galerías y salas en elegantes macetas. Una propuesta para tenerla en cuenta.
El Buxus, o Buxinho como se lo conoce en Brasil y nuestro país, es un arbusto originario de Europa, continente en donde crece en forma silvestre desde las Islas Británicas hasta la costa del Mar Mediterráneo y del Mar Caspio.
Su nombre científico es Buxus sempervirenses y pertenece a la familia de las buxáceas (Buxaceae), que se caracteriza por ser leñosa, con hojas enteras y perennes.
Es muy cultivado para la jardinería y paisajismo, y por su follaje denso de color verde muy intenso se utiliza para topiarios, lo que a menudo le impide el florecimiento, por la poda frecuente.
Lo más aconsejable sería mantener esta planta a la semisombra, aunque tolera exposiciones directas al sol, incluso en verano.
Exige ser regado regularmente para que el terreno se mantenga siempre húmedo.
El suelo debe ser fértil y bien drenado y la multiplicación de este arbusto se produce por esquejes en el otoño, o por semillas.
La época para realizarle la poda es en verano o cuando está terminando la primavera. Si no se poda la planta sus flores, muy pequeñas y de color amarillo, aparecen en la época de primavera.
El fruto tiene forma de cápsula trilocular, ovoidea de un tamaño aproximado de 1 cm, que termina en tres cuernecillos dobles. Cuenta con semillas de color negro brillante que se utilizan para la multiplicación.