La arquitecta Adriana Mengual refiere que las medidas de un vestidor pueden variar, el uso que desee darle a ese sector, y a cómo acostumbra guardar las ropas.
En cuanto a la distribución, lo más conveniente es crear áreas; considere siempre el vestuario colgado de perchas, los vestidos largos y las camisetas dobladas.
Las prendas de uso frecuente se colocan en lugares de fácil acceso, un sector de zapatos es indispensable, así como una isla con cajones es muy práctico.
Un área de tocador es siempre útil, la principal ventaja es que permite una mejor organización, y genera más opciones de diseño que el tradicional sistema de módulos con puertas de los roperos.
Al ser un espacio independiente, en un vestidor se gana privacidad y seguridad, ya que se puede tener todo el ambiente aislado y con acceso controlado.
Por su parte, la arquitecta Giovanna Dellavedova, quien diseñó el vestidor que se observa en la foto, subraya que mantuvo líneas rectas para el diseño del mueble y optó por el color blanco, lo que otorga más amplitud visual. Optó por dos niveles, uno junto al dormitorio con la ropa de verano y el segundo con piso de madera, de modo a diferenciar y ubicar allí las prendas del invierno.
También se pensó en donde almacenar y tener a mano maquillajes, carteras, zapatos, etc., a fin de calcular la medida justa y adecuada. Pufs y mesadas con ordenadores dan una idea de lo que se puede elegir, para que al emprender el rumbo al trabajo o a una fiesta se cuente con lo más indicado para cada ocasión.
