FERNANDO DE LA MORA (Antonia Delvalle, corresponsal). La ciudad de Fernando de la Mora fue conformando, a través de más de 200 años, su identidad cultural, con una riquísima historia y tradición. Así resaltó Rossana Estragó, historiadora, investigadora, periodista y nieta de Esteban Estragó, uno de los propulsores de la “independencia” del distrito.
Comentó que los primeros loteamientos estuvieron a cargo de los Cálcena, desde 1913, y de Francisco Di Lascio. Sin embargo, a finales de la década del 60 se inició el boom inmobiliario y Fernando de la Mora creció vertiginosamente en materia de población y como sede de innovadoras empresas nacionales.
Estragó destacó que la multiculturalidad caracterizó a la comunidad desde sus orígenes. En 1820 se radicaron en Loma Campamento los kamba, afrodescendientes venidos con el general José Gervasio Artigas, desde Uruguay. Ya a principios del siglo XX se contaba con habitantes de 17 nacionalidades (la mayoría de origen europeo) que luego de la Guerra del Chaco, con los nacionales, llevaron a cabo el movimiento emancipatorio que dio nacimiento al nuevo distrito denominado Fernando de la Mora, el 28 de febrero de 1939.
En la ciudad actualmente se encuentran calles cuyos nombres recuerdan a algunos de estos “Padres Fundadores”. Por esos años, entre los bosquecitos, baldíos, plantaciones, así como hermosas e imponentes lagunas, los pocos comercios existentes eran de ramos generales, panaderías, pulperías, carnicerías, olerías, granjas de cítricos, viñedos, rosales, tambos, farmacias.
También la librería de Don Bastús y el Cine Terraza, construido por prisioneros bolivianos, único entretenimiento por muchos años de los zavaleños-fernandinos. Allí se exhibían películas en series, se desarrollaban las reuniones cívicas del pueblo, eventos sociales y las famosas veladas con Diosnel Chase o José L. Melgarejo.
Trencito, una sensación
La vida transcurría apaciblemente a principios del siglo XX en la pequeña población. El motivo de alboroto era el pasar del trencito que hacía el recorrido de Asunción a San Lorenzo y viceversa. Había escasos micros, y desde el año 1932 se sumó el tranvía.
La primera iglesia de la comunidad fue la de la Virgen de la Medalla Milagrosa, cuya piedra fundamental la colocó el entonces presidente de la república Félix Paiva, en 1939. Con el apoyo de los feligreses fue fortaleciéndose bajo la dirección de destacados religiosos, como el pa’i Di Perna, pa’i Arriola, padre Zacarías, por mencionar algunos.
La Revolución del ’47 pasó por Fernando de la Mora con gran saña al haberse instalado ahí el “Cuartel de los revolucionarios”. La lucha fue cruenta y produjo grandes perjuicios a la población civil.
El quehacer pueblerino a mediados del siglo pasado giró en torno a las actividades religiosas (son centenarias las fiestas de San Baltasar o la de San Juan de la familia Godoy), escolares, culturales y deportivas. En el deporte, en especial el fútbol, brilló el club Sport Colombia, que diera destacados futbolistas como Enrique Hugo, Samuel Aguilar, Nelson Cuevas y otros. También talentosos artistas surgieron en tierra fernandina, aunque la ciudad se caracteriza más hoy por su actividad comercial que por el arte.
