A lo largo de estas tres décadas y media, la compañía ha sabido interpretar las necesidades del suelo y del productor, basando su crecimiento en certificaciones de calidad internacional (ISO 9001, 14001 y 45001).
Igualmente, ha desarrollado una infraestructura que compite con estándares globales.
Sin embargo, para la firma, este aniversario trasciende las cifras de producción o los metros cuadrados de sus plantas.
El centro son las personas

La empresa entiende que su capital más valioso es la red de vínculos que ha tejido.
Según explican desde la dirección: “Estamos celebrando los 35 años con una agenda que pone en el centro a las personas que hicieron posible este recorrido: colaboradores, clientes y aliados estratégicos”.
“Estamos desarrollando una serie de contenidos testimoniales, reconociendo a quienes fueron parte de la historia, y generando espacios de encuentro que refuerzan el sentido de pertenencia”, agregan.
Más que una celebración puntual, quieren que este aniversario sea un año de reconocimiento y de construcción colectiva de futuro.

35 años transformando la ciencia aplicada en progreso para el campo
Esta filosofía de “construcción colectiva” se refleja en su trabajo diario en el campo, donde la asistencia técnica personalizada ha permitido que el productor optimice sus rendimientos mediante el uso de tecnologías de punta, como las formulaciones de gránulos dispersables (WG) y suspensiones concentradas (SC).
Ciencia y expansión regional

El posicionamiento de la marca no es casualidad. Es el resultado de una inversión sostenida en Investigación y Desarrollo (R&D).
En palabras de sus responsables: “La investigación y la calidad son pilares innegociables”.
“La confianza del productor se construye con resultados consistentes en el campo y con procesos industriales rigurosos”, detallan.

Esa solidez técnica ha permitido que la bandera de la industria nacional trascienda las fronteras paraguayas, logrando una presencia robusta en mercados sumamente competitivos.
“La expansión regional fue clave en esa construcción. Nuestra presencia en Bolivia por más de 10 años y el crecimiento sostenido en Brasil demuestran que nuestro modelo es sólido y competitivo”, afirman satisfechos.
Orgullo nacional con sello de exportación

Hoy, Tecnomyl se posiciona como un referente de lo que la industria sudamericana puede lograr cuando combina visión estratégica con rigor científico.
La empresa sostiene con firmeza que “ser el mayor exportador de insumos agrícolas del Paraguay demuestra que la industria nacional puede competir en los mayores mercados”.
El camino recorrido en estos 35 años deja una lección clara para el agronegocio: el éxito no reside únicamente en la molécula, sino en el compromiso con quien la utiliza.
Como bien resume la premisa de la compañía: “La calidad no es un discurso. Es un estándar que se demuestra en el campo”.
Con la mirada puesta en las próximas décadas, Tecnomyl reafirma su pacto con la sustentabilidad y la innovación, asegurando que el futuro del agro se escriba con tecnología local y proyección mundial.
