En el marco del Día de la Industria, Marco Riquelme, titular del Ministerio de Industria y Comercio (MIC), menciona que el sector atraviesa uno de sus momentos más dinámicos en la captación de inversiones, la generación de empleo y la creciente diversificación de las exportaciones industriales.
Además, el sector industrial representa el 19% del producto interno bruto (PIB), unos US$ 9.446 millones, y según el Instituto Nacional de Estadística (INE), se registran 29.771 industrias que concentran a 353.031 personas ocupadas.
“La manufactura ha mostrado un buen dinamismo en cuanto al empleo formal, impulsado por las nuevas inversiones industriales y políticas de fomento. Esto permitió que la tasa de informalidad, que rondaba el 62% en el 2020, se redujera a un 55% en el 2025”, detalla.
En cuanto a las exportaciones, el MIC destaca que en el año 2025, el sector manufacturero (de origen agropecuario y de origen industrial) envió productos al exterior por un valor de US$ 6.311 millones, 11% más que en el 2024, cuando los envíos totalizaron US$ 5.692 millones.
“Esto demuestra la dinámica en la diversificación de nuestra economía y la constante incorporación de innovación en los procesos productivos”, afirma Riquelme.
En esa línea, el ministro recuerda que hace 25 años la economía paraguaya no tenía el perfil exportador de la actualidad. Hoy en día, si bien Paraguay continúa exportando en gran medida productos primarios, la relación respecto a mercaderías con valor agregado ha cambiado. Según los datos brindados por la cartera, el 43% de las exportaciones está compuesto por productos primarios y energía, y el 57% por exportaciones de bienes manufacturados.

“La estrategia del MIC no apunta a sustituir los sectores que tradicionalmente han impulsado nuestra economía, sino avanzar hacia la producción y exportación de bienes con mayor valor agregado y mayor contenido tecnológico”, resalta.
A su vez, agrega que esta creciente participación de la manufactura, tanto de origen agropecuario como industrial, en las exportaciones del país genera una importante resiliencia y estabilidad. Comenta que están impulsando políticas orientadas al desarrollo de cadenas de valor y a la transformación industrial de los recursos naturales.
En lo que hace al principal cuello de botella para que Paraguay se industrialice a mayor velocidad, detalla que hoy el desafío más importante es acelerar simultáneamente tres factores: la logística, el capital humano especializado y el financiamiento para el sector industrial. A esto se suma la necesidad de garantizar que la energía llegue con la potencia necesaria a los territorios donde se instalan las industrias.
Riquelme comenta que por eso están trabajando en algo que considera fundamental: ordenar territorialmente el desarrollo industrial del Paraguay. El MIC está impulsando una nueva ley de parques industriales, logísticos y tecnológicos, para modernizar el marco vigente y generar mejores condiciones para que la inversión pueda instalarse en espacios que cuenten con energía, infraestructura, servicios, conectividad y condiciones adecuadas para producir.

Indicador para evaluar la revolución industrial
Sobre qué indicador permitiría evaluar, dentro de un año, el funcionamiento de la “apuesta” por una “revolución industrial” que propuso al llegar al cargo, Riquelme considera que si tuviera que elegir uno, serían las exportaciones industriales con valor agregado, porque sintetizan inversión, empleo, productividad, innovación y competitividad.
“Nuestra meta es que cada año una proporción mayor de las exportaciones paraguayas provenga de productos industrializados y que aumente el contenido de valor agregado nacional incorporado a esos bienes. Ese es el verdadero termómetro de una industrialización exitosa: producir más, exportar más y generar más empleo de calidad para los paraguayos”, destaca.
Finalmente, hace mención al crecimiento estimado para el sector secundario del país. Al respecto, si se analiza la última década, el crecimiento promedio anual de los últimos 10 años del sector industrial fue de 3,2%, acompañando el ritmo de crecimiento de la economía paraguaya.
“Para este año esperamos un desempeño positivo del sector, con una proyección de crecimiento del 3,9%, impulsado por las nuevas inversiones y la expansión de las exportaciones con valor agregado”, expresa.
